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Tommy al bat. Tomás Morales

Itzel Ubiarco

17, septiembre 2014 - 9:43

17 septiembre 2014. Tomás Morales

OJEDA HIZO HISTORIA AUNQUE todo lo demás fue prácticamente borrado con el súper emocionante cuarto juego, no hay que olvidar que para ganar cuatro juegos hay que lograr antes tres triunfos en los que los managers juegan papel muy importante, ya que es una serie corta sin espacio para una mala decisión de estrategia. Y Miguel Ojeda salió no sólo por la puerta grande como nuevo campeón, sino demostró demasiado valor para hacer sus movimientos a la hora de la verdad. Y su decisión del primer encuentro nunca será olvidada por los que nos gusta analizar los partidos a través de la estrategia. En un mundo de garrotazos, de bateo libre en que el toque de bola ha sido prácticamente olvidado en Ligas Mayores pero que todavía se usa en Liga Mexicana, aquella decisión de Ojeda de cambiar al campeón jonronero John Lindsey por Alejandro González para poner un toque de sacrificio va a quedar para el libro de oro de la historia. Los Diablos ganaban 4-2 en la octava entrada cuando los dos primeros bateadores se embasaron, por lo que aunque venía Lindsey y sus 33 jonrones, la decisión de Ojeda fue la de quitar al cañonero para traer al muy buen tocador Alejandro Ortiz, que iba a batear a la zurda contra un pitcher derecho. Al primer lanzamiento el joven tocó perfecto y hubo corredores en tercera y segunda con un solo out. Ojeda deseaba con ansiedad lograr por lo menos una carrera más, posiblemente dos, para llegar a los dos últimos innings con una ventaja de hule espuma. La decisión causó una sorpresa general pero al final Ojeda logró su carrera para ventaja de 5-2 en un juego que terminó 5-3. ¿Se puede usted imaginar al manager de Detroit quitando a Miguel Cabrera porque es situación de toque de sacrificio para buscar una carrera más? Ese fue el inning de mayor estrategia entre los dos managers y creo que Joe Álvarez se atrasó un poco en esta batalla de cerebros beisboleros al no traer pronto a su cerrador Pedro Rodríguez, quien de todas maneras fue llamado para el último out del inning.
Ojeda lo explicó en la entrevista por televisión: “En ese momento pensé que lo mejor para el equipo era buscar el toque de sacrificio y no tardé mucho en decidirme. Afortunadamente las cosas salieron bien”. Se supone que un toque de sacrificio es más fácil de lograr que un cuadrangular, aunque un 80 por ciento de los jugadores actuales no saben ejecutar la planchita. que fue tan socorrida por tantas décadas porque la pelota que se usaba no era tan viva como la actual. Allí conocimos al verdadero Miguel Ojeda como manager.