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15, diciembre 2022 - 11:21

┃ Karen Morán

Al Corniche luce vacío a unos días de que termine el Mundial. FOTO DAVID SEGOVIANO

Doha.- A tres días de que termine la Copa del Mundo, Doha recupera paulatinamente la tranquilidad. Aún se pueden ver las miles de vallas instaladas para controlar a las multitudes, sólo que ya no hay multitudes. En el Metro, en las calles de la moderna West Bay y, principalmente en Al Corniche, han desaparecido los aficionados.

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Así sucede habitualmente en las sedes mundialistas. Una vez eliminadas la mitad de las selecciones en primera ronda, empieza el éxodo. Sólo que en Qatar es más evidente. Concentrada toda la justa mundialista en unos cuantos kilómetros, la concentración de visitantes era evidente apenas salir a la calle.

Después de diecisiete días de cuatro partidos diarios, la pausa del miércoles 7 de diciembre, pasados los octavos de final y eliminadas 24 de las 32 selecciones que clasificaron a Qatar 2022, empezó a notarse el bajón en el número de visitantes. Sólo que, ya definidas las semifinales, fue mucho más evidente aún.

En el Metro, que durante más de un mes estuvo lleno de aficionados con banderas, tambores y caras pintadas, apenas se ven locales y muchos voluntarios que regresan a sus casas u hospedajes.

FOTO: DAVID SEGOVIANO RAMOS

Los organizadores habían planeado que “Now is all” fuera el eslogan oficial del Mundial, y Al Corniche, el epicentro de la fiesta. Pero las masas toman sus propias decisiones y mientras “Metro, this way” será la frase más recordada, el paseo de más de 4km dispuestos en la bahía, se fue vaciando muy pronto.

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Históricamente los pueblos nómadas se movían a donde había recursos para sobrevivir y así lo hicieron también los aficionados en Qatar. Sin alcohol para animar el ambiente, los turistas se mudaron a Souq Waqif, el tradicional mercado donde a falta de cerveza, al menos había gran variedad de restaurantes y recuerdos para llevar a casa, en contraste con los pocos puestos de comida rápida que siempre resultaron insuficientes para los visitantes en Al Corniche.

Así, cuando apenas son las seis de la tarde, el paseo marítimo está vacío, muy iluminado por los adornos dispuestos por la organización, pero sin gente. Las muchas estaciones pensadas específicamente para las selfies de la afición, que en los primeros días se venían llenas de turistas que hacían fila, hoy están vacías.

A las afueras del Fan Fest, una engañosa masa de gente hace pensar que hay movimiento, pero en realidad son cientos de voluntarios que se retiran tras terminar su turno. El lugar está cerrado y ni falta que hace que abra sus puertas, no hay gente, cuando hace apenas unos días permanecían ahí los aficionados hasta pasada la medianoche.

FOTO: DAVID SEGOVIANO RAMOS

Eso sí, todavía hay música en Al Corniche. La música siempre acompañó a los visitantes en esta Copa del Mundo y los organizadores han decidido que permanezca así hasta terminada la justa. A todo volumen, aunque ya no haya quien la escuche.

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