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Tommy al bat. Tomás Morales

Itzel Ubiarco

5, febrero 2015 - 12:02

5 febrero 2015. Tomás Morales

DICEN que al que se porta bien, le va bien. El manager Benjamín Gil, de Culiacán, decidió darle la oportunidad de abrir a Francisco Campos, una leyenda viviente del beisbol mexicano al tener una carrera de Salón de la Fama y aunque estuvo poco rato aceptando una carrera, los relevistas hicieron muy buen trabajo y los Tomateros vencieron 3-2 al anfitrión Puerto Rico para de esa manera calificar a las finales que arrancan el viernes. Con marca de 2-0 y con dominio sobre Cuba y Puerto Rico que están atascados con registros de 0-2, ya el campeón del Pacífico tiene su lugar asegurado para las finales de muerte súbita.
El héroe ofensivo lo fue Maxwell León, el hijo de aquel gran pitcher Maximino León que en 1971 estuvo en el mismo San Juan lanzando para Hermosillo que fue el primer equipo de la liga de invierno mexicana en estos clásicos.
Maxwell León iba sin hit en cinco veces hasta que en su segundo turno el martes conectó un imparable empujador y luego, en la séptima entrada, con el juego 2-2, tuvo la casa llena con un out y dio un largo elevado por el jardín izquierdo que trajo la carrera de la ventaja y, la del gane. Puerto Rico había empatado a dos con un jonrón de Enrique Hernández sobre Juan Delgadillo que fue el pitcher ganador, tercero de cinco lanzadores utilizados por Benjamín Gil. La novena entrada la trabajó Óscar Villarreal, que ha tenido un gran invierno en solamente tres bateadores para bajar el telón y mantener a Tomateros en la pelea por un tercer campeonato seguido, algo que poco se ha visto en Series del Caribe. Hasta ahora Puerto Rico ha lucido como un equipo de poca monta y el miércoles se jugaba su eliminación en el juego contra Cuba, con el perdedor quedando fuera. Si Puerto Rico es eliminado sería el primer golpe severo que sufriría el nuevo sistema de competencia al regresar Cuba al torneo el año pasado. De por sí las asistencias no han sido de lleno completo, con 11,100 en la jornada inaugural y un poco menos en el segundo día a pesar de un homenaje a los integrantes del Dream Team de Puerto Rico que fue un equipazo al ganar el evento hace 20 años. El tim actual de borinquen no es ni una caricatura de aquellos estrellas del 95.
Pero el show tiene que seguir, debe terminar con público o sin él, y aunque los dos triunfos han sido apretados, el equipo de Culiacán ha lucido como el mejor de los cinco, con gran pitcheo y el batazo oportuno, aunque cuidado con Venezuela. El patito feo se ha convertido desde hace un buen rato en el equipo de los invencibles.