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Tommy al bat. Tomás Morales

Itzel Ubiarco

30, octubre 2014 - 9:37

30 octubre 2014. Tomás Morales

VALÍA LA PENA EL RIESGO
MIENTRAS llegaba la hora del séptimo y decisivo encuentro de la Serie Mundial uno se preguntaba si el pitcher del momento, Madison Bumgarner, haría como los héroes de antaño que con poco descanso le pidieron la pelota al manager para encargarse del juego de todo o nada. Sería un trabajo con dos días de descanso en que el manager no lo puede obligar. ¿Expondría su carrera por ello?. Posiblemente sí, pero bien vale la pena el riesgo.
Lo curioso en el caso de Bumgarner es que ha llegado a la cima con un contrato tan bajo que “solo” gana poco menos de seis millones de dólares y está firmado hasta la temporada del 2017. Está muy por abajo de otros pitchers famosos de la actualidad. Dos días de descanso son muy pocos para un abridor aunque todo depende de la fortaleza del lanzador.
En la Liga Mexicana tuvimos a un notable pitcher llamado Pepe Peña que tenía tanto profesionalismo por dentro que abría como gran estrella, pero estaba dispuesto a relevar también o a tirar con pocos días de descanso.
En 1969, la última temporada de Liga Mexicana en que el campeón fue el que terminaba con mejor marca en el calendario, Peña estaba con los Broncos de Reynosa que se estaban jugando la corona en una serie de fin de semana contra los Sultanes de Monterrey en la frontera.
Broncos ganó el viernes con Peña, primero de la última serie del año, para que Reynosa empatara el primer lugar a los Sultanes. El sábado ganó Broncos y tomó ventaja de un juego en el sitio de honor y quedaba solo el doble juego del domingo. Pepe Peña le pidió la pelota al manager Miguel Sotelo con sólo un día de descanso y procedió a ganar 3-2 al equipo regio para darle al Broncos su único campeonato.
En Cuba nunca olvidaban aquella gran final de la temporada invernal de 1946-47 cuando Azules del Almendares tenía que ganar los tres últimos juegos a su gran enemigo Rojos del Habana para poder ser campeón. Aquel monstruo del pitcheo, el zurdo Max Lanier, ganó el primer juego para los Azules, Agapito Mayor ganó el segundo y el mismo Lanier pidió la pelota para el decisivo con dos días de descanso y lanzó para no solo ganar 9-2 sino completando el partido.
Naturalmente está el caso increíble del fantástico Martín Dihigo que en la serie final contra el Agrario capitalino en 1937, ganó los tres juegos de la serie de cinco y completando cada uno. Dihigo ganó el primer juego 3-2 y con un día de descanso abrió y ganó el segundo por 5-2 y el tercer juego, ya con tres días de descanso. volvió para ganar 6-4 y hacer campeón al Aguila.
¿Podremos añadir a Burmgarner a esta lista?