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ESTO...cadas. Don Volapié

Itzel Ubiarco

21, enero 2015 - 10:23

21 enero 2015. Don Volapié

EN TODO LO ALTO: La segunda parte de la temporada grande en la Plaza México entró a todo vapor y en la primera corrida y en esa inmensa caldera que es el coso capitalino, estuvo a punto de estallar con los magníficos sucesos que se registraron el pasado domingo. Aunque ya ha habido triunfos resonantes no se había calentado tanto el ambiente como el domingo. Sin menospreciar a los demás toreros, hacían falta carteles como el del pasado domingo que a leguas huele a taurinismo. Empezando porque la plaza registró media entada ya que prácticamente se llenaron las localidades numeradas con un ambiente festivo. Tarde apacible con sol y clima templado, aunque por momentos se presentaron ráfagas de viento que no permitían mayor lucimiento a los alternantes. No cabe duda que las figuras son las figuras y poder de convocatoria van aparejadas con su nombre. El apelativo de Enrique Ponce fue un enorme imán que atrajo a las multitudes. El de Chiva regresó al embudo de Insurgentes que sin mucho esfuerzo se puede decir que se le extrañaba en los carteles. Y él también añoraba la plaza, los olés y ese cariño que siempre le han profesado los aficionados, a pesar de que ha tenido sus broncas. Necesitó un solo toro para congraciarse con los aficionados a quienes los extasió con su personal estilo de hacer el toreo, la elegancia y el arte que le imprime. Son unas verdaderas obras de arte las que burila con capotes y muletas. Esas verónicas con manos muy bajas, cargando la suerte y esa armonía y suavidad que se palpa; esos ayudados de temple y largueza como aquel ayudado que llevó prendido en los vuelos de su muleta al toro que le hizo dar tres vueltas para que se pusieran de pie los diletantes o la Poncina que hizo estremecer a la enorme mole de cemento flexionando una y otra rodilla y luego llevarlo en un ayudado y rematar con el de pecho. Fue el acabóse y los gritos de torero… torero… no se hicieron esperar al tiempo que el juez soltaba a toda ley un par de auriculares. Una vuelta con mucha fuerza dio el valenciano y en el centro del ruedo se escucharon las ovaciones que seguramente traspasaron las fronteras y llegaron a su querida España. Pudiera venir al aniversario de la plaza y serían de triple filo las ESTO… cadas.