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ESTO...cadas. Don Volapié

Itzel Ubiarco

19, noviembre 2014 - 9:47

19 noviembre 2014. Don Volapié

HASTA LOS GAVILANES: La temporada Grande en la Plaza México sigue su curso ascendente y al paso que va seguramente será una de las campañas de las más triunfales que se han registrado y se hacen buenos los augurios al decir que sería muy prometedora. Por lo pronto, en las cinco corridas que se han registrado se han cortado 11 orejas y se ha indultado un toro y no se puede decir que se han abaratado los trofeos, algunos así apretados, pero en general bien ganadas y otorgadas, aunque ha habido algunas protestas, pero en cuanto dan la vuelta los diestros se apagan. De momento va de triunfador en corte de orejas Octavio García “El Payo”, con tres apéndices; y con dos Sebastián Castella, Arturo Saldívar y Alejandro Talavante, en uno de regalo, y con una, Fermín Rivera y José Mauricio. Y sin corte de trofeos, Juan José Padilla, pero con un indulto con lo que se volvió un manicomio la Plaza México, pues hubo una gran comunión entre toro y torero que produjeron una pieza muy torera. Tal vez no fue una obra de arte, pero sí de temple, entrega, ligazón y largueza en los muletazos que hicieron que se tambaleara la plaza por los gritos tan sonoros que invadieron el espacio. Tanto el triunfo de Alejandro Talavante como el de Juan José Padilla fueron en toros de regalo y no faltó alguno que dijo que las corridas se realicen con toros de obsequio porque son donde se han forjado los triunfos. Y un suceso que nunca se había visto con tanta intensidad fue el hecho que el público a coro y en forma insistente le solicitara a Juan José Padilla que regalara un toro, pues en los de su lote no había pasado nada especial. Padilla puso oídos de cantinero haciendo que no escuchaba, pero le gritaron desde el callejón que el empresario Rafael Herrerías se lo obsequiaba a él y aceptó de muy buen talante. Posteriormente dijo el diestro de Jerez de la Frontera que no estaba acostumbrado a regalar toros. Lo cierto es que Padilla está metido en el ánimo de los aficionados y lo querían ver por su forma de hacer el toreo, la entrega, el valor y el entusiasmo que les pone a sus actuaciones. El toro de regalo es un albur porque nadie sabe qué es lo que traigan adentro los toros ni trayéndolos como séptimo cajón. Y miren lo que sucedió, al toro Sonajero, a pesar de su bonita estampa, lo dejaron de reserva, sin pensar en que además de salvar a la ganadería de una mala tarde mantuvo en el ánimo del público en las alturas al jerezano, quien manifestó que fue un día muy especial y dio gracias a Dios y al empresario Rafael Herrerías por ese regalo. Ojalá salgan más toros de esa talla para que no se desgasten las ESTO… cadas.