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Tommy al bat. Tomás Morales

ESTO

17, marzo 2015 - 9:44

17 marzo 2015. Tomás Morales

EL PITCHEO MÁGICO
PARA ser pitcher estrella se tiene que contar con un pitcheo mágico en el repertorio y el gran prospecto Julio Urías, que llegó al Dodgers vía Diablos Rojos del México que lo firmaron originalmente, no tiene todavía ese pitcheo clave por lo que fue enviado al campo de Ligas Menores donde tratará de aprender más en sus pitcheos para poder triunfar en las Ligas Mayores como que todos pronostican que va a suceder. Al tener una mala salida en su último chance con los Dodgers esta primavera, Urías aceptó que debe mejorar sus demás pitcheos para combinarlo con esa velocidad. Va a tratar de encontrar el pitcheo mágico.
Cuando los Dodgers pagaron 125,000 dólares por Fernando Valenzuela, curiosamente el mismo precio que le dieron los Yanquis al Boston por Babe Ruth, pero en 1920, el pitcheo mágico del Toro de Sonora era su gran curva. El formidable buscador y ejecutivo Al Campanis quedó impresionado con su curva y decidió contratarlo a toda costa de los Ángeles de Puebla del clan Pérez Avellá.
Hoy, los Dodgers se llevaron a Urías porque es un joven que lanza sin esfuerzo y tiene muy buena velocidad, por lo que ahora tratará de encontrar el lanzamiento que lo acompañe para lograr el sueño americano.
En el invierno de 1980 el famoso buscador Mike Brito le dijo al pitcher ‘Babo’ Castillo, la primera firma que hizo el conocido scout en su carrera, que le tratara de enseñar el pitcheo de tirabuzón a Valenzuela, un pitcher de curva formidable pero no con una gran velocidad, llegando a las 90 millas muy de vez en cuando,
Castillo resultó un gran maestro ya que pronto Fernando había perfeccionado un nuevo pitcheo para su arsenal, el lanzamiento de tirabuzón que fue la llave para abrir la puerta de la Fernandomanía. ¿Podrían hacer lo mismo con Urías? A primera vista no parece aconsejable ya que el nativo de Culiacán tiene muy buena velocidad y por ello es más aconsejable que trate de mejorar el “slider”, que también es un lanzamiento veloz pero con movimiento.
Además el pitcheo de tirabuzón puede ser peligroso y sin duda muy difícil de dominarlo. Una vez aquel muy buen pitcher Mike Paul me dijo que él, siendo zurdo, no pudo manejar ese pitcheo: “Es difícil de manejarlo bien y exige un esfuerzo extra al pitcher”.
Tanto así que después de los tiempos de Fernando no se ha conocido otro pitcher que tenga como su lanzamiento principal el “screwball”, el pitcheo de tirabuzón. Al final de su carrera el tirabuzón de Valenzuela ya no era lo devastador que fue y cambió a la recta cortada para pasar unos años más en Ligas Mayores.
Ahora Urías buscará encontrar ese pitcheo en las sucursales.