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Tommy al bat. Tomás Morales

Itzel Ubiarco

14, enero 2015 - 10:59

14 enero 2015. Tomás Morales

NO SE PUEDE VIVIR SIN CERRADOR
EL beisbol ha cambiado tanto que los Yanquis decidieron este año renovar primero su cuerpo de relevistas antes de hacerlo con el de abridores y antes de pensar en la ofensiva. Es imposible vivir sin un buen cuerpo de relevos y ya la lo demostró Reales de Kansas City el año pasado.
En la temporada de 1961, cuando Ralph Houk manejó por primera vez al Yanquis en lugar de Casey Stengel, le dijo a Whitey Ford si podría lanzar con tres días de descanso en lugar de cuatro y el zurdo le dijo que sí. Eso hizo que Ford tuviera una súper temporada de 25-4, pero de los 37 juegos que abrió, completó 11, una cifra muy baja para entonces.
De una manera se puede decir que con Ford en ese 1961 comenzó la era del pitcher estrella que no completaba sus partidos como era lo usual y arrancó también el relevista de las últimas entradas con el también zurdo boricua Luis Arroyo que fue el salvavidas de Ford, ya que le completó muchas de sus victorias.
Arroyo trabajó en 65 juegos y tuvo una monumental campaña de 15-5 con 2.19. Entonces no se llevaba la cuenta de los juegos salvados aunque luego, revisando los box scores, añadieron los partidos que hoy contamos como salvados, totalizando 29 y con 119 innings de trabajo. Entonces no eran cerradores de novena entrada y Arroyo podía entrar desde la séptima entrada. Con menos pitcheos en cada juego, fue un éxito el plan con tres días de descanso.
Arroyo se lastimó el brazo para 1962 y en 1963, cuando Ford tuvo otra gran campaña de 24-7 y 2-74, solo completó 13 juegos, con cuatro blanqueadas. Ya entonces no estaba Arroyo para ser su salvavidas y el manager Houk utilizó a varios de sus relevistas para los últimos innings.
Luis Arroyo estuvo varias veces en México después de su carrera en Ligas Mayores, algunas veces como buscador del mismo Yanquis. De recién retirado vino como instructor de los Pericos de Puebla antes de una temporada y lanzó unos innings al final de un juego de exhibición por los Pericos en Puebla contra los Rojos de Cincinnati y puso tres ceros para preservarle la victoria al también zurdo Alfredo Mariscal.
Luego fue manager de los Broncos de Reynosa en la temporada de 1968, peleando el primer lugar con el campeón Diablos Rojos. Por muchas décadas ha estado de buscador de los Yanquis y directivo de uno de los equipos de invierno en temporadas de hace un tiempo.
En la próxima Serie del Caribe en Puerto Rico seguramente se le hará un homenaje al gran Luis Arroyo.