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Tommy al bat. Tomás Morales

Itzel Ubiarco

7, octubre 2014 - 9:07

07 octubre 2014. Tomás Morales

MIGUEL Ojeda dejó su nombre como estratega beisbolero muy diferente a los demás, de alta escuela, con aquel momento del primer juego de la final en que ya en las últimas entradas quitó a su campeón jonronero por un bateador ligero para que pudiera tocar la pelota ya que estaba convencido de que necesitaba esa planchita para buscar una carrera que aseguraría el partido. Pasan los años para que veamos una estrategia como la que llevó a cabo el manager de los Diablos Rojos y como le salió a pedir de boca se llevó la admiración de todos. Como decía el inolvidable Memo Garibay, solamente hay dos clases de realizar una de esas decisiones de alta estrategia que al salir bien lo han dejado como un genio, por las nubes. Ganando Orioles 2-1 en la novena los Tigres colocaron en segunda la carrera del posible empate sin outs y aunque el manager del Detroit, Brad Ausmus, ordenó el toque de sacrificio en el primer intento para poner en tercera el empate, cambió a bateo libre y fue ponchado. Venía a batear al antesalista Castellanos que si bien no es Miguel Cabrera es un peligroso bateador y fue cuando Showalter nos asombró al dar base intencional con lo que puso la carrera del gane para Tigres en la primera base. Eso va totalmente contra el librito de la buena estrategia beisbolera, pero Showalter se la jugó porque sabía que la parte de abajo del orden al bat felino había quedado totalmente desprotegida, tanto así que mandaron de emergente a un joven que tuvo muy pocos turnos en la campaña.
Y rápidamente el ilustre desconocido bateó una rola para double play que terminó el juego y la serie. Showalter ni siquiera brincó al terreno para celebrar con sus jugadores, quedándose estático y saboreando del que debe haber sido su mejor momento como estratega beisbolero. Una vez como manager de Arizona este Showalter dio una base intencional con la casa llena, al estilo Pasquel, y por poco pierde ese juego. Esa sí que es mala estrategia.
Lo del Tigres que se haya quedado en ropa interior en su parte final del orden se debe a que con tantos relevistas ocupando puestos del roster ya no hay cabida para un bateador emergente importante. Ni en la Liga Nacional que batea el pitcher hay ya esa clase de cañoneros al sacrificar todo por un tener un relevista más.