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ESTO...cadas. Don Volapié

Itzel Ubiarco

7, enero 2015 - 11:25

07 de enero de 2015. Don Volapié

EN TODO LO ALTO: Las polémicas están a la orden del día en el medio taurino y se han despertado las pasiones como es el sello de la fiesta de toros, pues de otra forma sería un espectáculo como cualquier otro que se desarrolla en forma rutinaria. A unos les gusta y a otros no, pero pasa de ahí sin que haya discusión alguna. En la fiesta de toros saltan las opiniones. Con el resultado del domingo muchos no están de acuerdo al número de orejas que se otorgaron y otros estuvieron felices. Pero hay un público que se deja llevar por las mayorías. Si los que se dicen entendidos muestran su inconformidad, ahí les siguen los nuevos sin tener una base. Nosotros consideramos que las orejas con que se premiaron a los toreros fueron bien otorgadas. De acuerdo a la tradición y a lo estipulado en el reglamento una estocada bien ejecutada y mortal de necesidad merece una oreja. Y si la faena está bien realizada merece la otra oreja. Las faenas que cuajaron el tlaxcalteca José Luis Angelino y Antonio García “El Chihuahua” fueron completas con capote, banderillas, muleta y rematadas con estoconazos y esa fue la base de la premiación. Los trasteos no cojearon de ningún lado. Fueron dos faenas distintas, una con calidad y otra alegre. A unos les gustará una y a otros la otra, pero eso es otra cosa. Los toros también fueron distintos y lo que se les hizo tuvo mucho mérito, sin contar el viento y el frío que se apoderó de la tarde. La faena del tlaxcalteca tuvo calidad pues el toro se prestó para ello, pues tuvo nobleza y clase y Angelino con su experiencia lo supo torear. Y dejó tres cuartos en todo lo alto para que doblara sin remedio. Lo del norteño fue el arrebato, de garra y bulliciosa, porque el toro tenía sus complicaciones y había que meterlo a ese redil y Antonio lo logró. Se lució en los quites por zapopinas rayando en la perfección, cubrió el tercio de banderillas en tres formas distintas y le hicieron dar la vuelta y con la muleta le corrió la mano con temple y agallas. Y se perfiló a matar y se fue por derecho cobrando un soberbio volapié que hizo rodar patas para arriba a la res. Víctor Mora cortó una oreja, que bien pudieron ser dos, pero a pesar del estoconazo que dejó, el toro tardó en doblar, sobre todo porque estaba en su querencia y porque lo levantó el puntillero, pero la faena de Mora estuvo bien ensamblada con pases de calidad y con ello se había ganado un apéndice. Lo cierto es que los tres entusiasmaron a la clientela. Ahora esperemos que los diestros del domingo le pongan pimienta y dejen arriba las ESTO… cadas.