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Tommy al bat. Tomás Morales

Itzel Ubiarco

5, enero 2015 - 10:41

05 de enero de 2015. Tomás Morales

NO VALEN LA PENA TANTOS MILLONES
HUBO un dicho muy popular entre los hombres de antaño que decía aquello que las mujeres dan muchos problemas, pero no se puede vivir sin ellas. Igual sucede con los agentes libres que cobran tantos millones de dólares ya que ninguno llega a poner los números que se esperan de un hombre que cobra tantos billetes. Este invierno fue Giancarlo Stanton el que recibió 325 millones de dólares y por estas fechas en el 2014 ya Robinson Canó había dejado al Yanquis para irse con los Marineros que le garantizaron dieron 240 millones en 10 años.
Poderoso caballero es don dinero, aunque también el jugador puede pensar el escenario que más le conviene para seguir siendo un mejor jugador y ponerse la meta del Salón de la Fama. Canó terminó su primer año fuera de Nueva York con números más bajos que en su despedida de los Yanquis y uno se pregunta si el nuevo equipo y él hicieron lo correcto en hacer la negociación. Canó bateó .314, el mismo porcentaje que en el 2013, pero en todo lo demás se fue para abajo. Dio 14 jonrones contra los 27 de un año antes, y produjo sólo 82 carreras contra las 107 del 2013. Ni los Marineros ni los Yanquis pudieron llegar al juego del comodín.
Obviamente el nuevo Yanqui Stadium le convenía más a Canó con la barda derecha cercana, el porchecito odiado por los pitchers que trabajan allí. Además los Yanquis le pagaban más por año pero con menos temporadas. Pero lo hecho, hecho está y los Marineros van a tener que conformarse con esos números por nueve años más.
Ahora ya estamos en la víspera de los Reyes Magos y nadie dice esta boca es mía para adquirir a los dos agentes libres mejor cotizados que quedan, los pitchers Max Scherzer y James Shields. El primero está pidiendo 200 millones de dólares y el segundo es todo un misterio porque no se ha comentado el dinero que quiere y tampoco nadie parece entusiasmado en llevárselo. Sus malas actuaciones en la postemporada posiblemente le quitaron cartel a los posibles compradores, pero lo único que se sabe es que su situación está en el limbo. Posiblemente si baja sus pretensiones a buen dinero, pero en pocos años, podría interesar a alguien.
Scherzer tiene al famoso Scott Boras como agente, quien ha hecho súper millonarios a muchos de los jugadores que representa, pero pasan los días y nadie le da una mordida a la carnada.
Boras está convencido que tarde o temprano los Yanquis lo van a contratar ya que lo necesitan con desesperación en su cuerpo de abridores para poder pensar seriamente en los play offs. Como dijimos, los agentes libres muy caros son todo un problema, pero los equipos no pueden vivir sin ellos.