Con la tecnología de Google Traductor

Tommy al bat. Tomás Morales

ESTO

4, enero 2015 - 10:05

04 de enero de 2015. Tomás Morales

POR muchos años se decía que un pitcher tenía que ganar 300 juegos para aspirar al Salón de la Fama, pero esa generación de cronistas que votaban se fue hace tiempo y los que votan ahora no le dan esa gran importancia a los juegos ganados y prueba de ello es que Pedro Martínez, con solamente 219 triunfos, es uno de los favoritos para entrar al recinto sagrado el seis de enero cuando en pleno día de los Reyes Magos den a conocer el resultado de la última votación. En Las Vegas, donde se le pone momio a casi todo lo que se mueve, el gran favorito lo es el zurdo Randy Johnson con 1-4, seguido por Pedro Martínez con 1-3, Craig Biggio con 1-2, John Smoltz con 1-1, Mike Piazza 3-1, Jeff Bagwell 10-1. Como vemos y a diferencia de lo que sucedió por muchos años, los votantes dan mayor mérito a los pitchers que a los bateadores a pesar de que los lanzadores de la nueva era no completan juegos como los de antes en el Beisbol. En otros tiempos jonroneros tan importantes como Bagwell y Mike Piazza estarían arriba de los pitchers en las votaciones, pero ahora todos se van por aquel dicho famoso del gran Connie Mack que decía que el pitcheo es el 75 po ciento de un equipo. ¿Qué hubiera dicho ahora que los equipos tienen un regimiento de relevistas, de preparadores y de cerradores?. ¿El 75 por ciento debe dividirse entre varios lanzadores como los ocho que se acostumbran a usar en los juegos del Beisbol mexicano provocando que los juegos sean tan largos? También en el mundo fabuloso de Las Vegas hay momios sobre quien se va a quedar finalmente con el pitcher estrella Max Scherzer, estando como favoritos los Cardenales de San Luis con 4-1 seguido por Yanquis en 5-1. Por cierto que con el cambio de Manny Bañuelos en que los Yanquis obtuvieron a dos relevistas por el joven zurdo mexicano, algunos analistas han comentado que actualmente Nueva York ya tiene un mejor bull pen que los Reales de Kansas City que hace un año llegaron a la Serie Mundial sobre todo por los buenos brazos que tuvieron de relevos. En el 2014 uno de los problemas más graves del Yanquis estuvo en el calentadero en el primer año sin el formidable Mariano Rivera. Poco a poco el gerente ha logrado integrar lo que en papel luce como un gran cuerpo de “bomberos” para que el manager los utilice desde la sexta entrada armando una escalera hacia la victoria. Los Yanquis no iban a gastar 46 millones de dólares con Dave Robertson, cuando tienen a un pitcher tan potente, joven y prestancia como Dellis Betances. Ese sí luce como el nuevo Rivera.