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28, noviembre 2022 - 15:04

┃ Javier Juárez /ENVIADO

Cristiano Ronaldo festejó eufórico el pase a octavos de final / Foto: Erik Estrella

Doha. Aquí estoy. Es lo que parece decir Cristiano Ronaldo. El Comandante llegó apagándose a la Copa del Mundo, iniciado el torneo se quedó sin equipo tras ser despedido del Manchester United. Todo estaba en su contra. Pero, es Cristiano. Fuerte, aguerrido. El Bicho marcó en la primera jornada y luego anotó un gol fantasma frente a Uruguay.

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Cristiano celebró su anotación, pero la FIFA terminó dándoselo a su compañero Bruno Fernandes. Esa gol les bastó a los lusitanos para derribar a una de las zagas más fuertes de la competencia y de paso otorgarles a los portugueses tres puntos más. El 2-0 les aseguró a los europeos su boleto a octavos de final y lo mejor es que Cristiano guardó el combustible que le quedaba para acabárselo en la Copa del Mundo.

No es el mismo Bicho que brincaba varios metros de altura, el que ejecutaba bicicletas a placer, los años le pesan, pero sigue presente, presiona, hace jugar y sus compañeros se contagian. Portugal está en la siguiente fase guiados por su Comandante.

El juego no fue el que se esperaba. Mucho músculo. Fuerza. Los fanáticos portugueses, charrúas y de todo el mundo, porque al Bicho lo quieren ver todos, mexicanos, japoneses, árabe, en fin, todas las naciones presentes en Doha, abarrotaron el estadio Lusail en espera de un juego anecdótico, de esos que se quedan en la mente por generaciones, pero eso no sucedió.

Ver a Cristiano Ronaldo fue la principal atracción, sin embargo, eso no fue suficiente. La gente es exigente. La calidad en el campo daba para más. Bruno Fernandes, Bernardo Silva, Joao Cancelo, interminable la lista de estrellas lusitanas. Uruguay, otro puño de talento. Edinson Cavani, Darwin Núñez, Federico Valverde. La mezcla de tantas figuras supuso un juego abierto, emocionante, sin embargo, fue todo lo contrario, cerrado, poco vistoso.

El único tiro que levantó a la grada en el primer fue un tiro de Matías Vecino que atajó Diogo Costa con las piernas. Uruguay tuvo la ocasión para abrir el cerrojo.

Lo mejor vino después, Portugal se puso al frente en el marcador con ese gol de Bruno Fernandes que celebró el Bicho, el jugador del Manchester United envió un centro el área, CR7 simuló tocarlo, pero pasó de largo, la bola acabó en la red.

Luego de eso Diego Alonso sacudió su banca, Luis Suárez fue el cambio más esperado, pero en esa misma ventana salieron Darwin Núñez y Edinson Cavani. Uruguay tuvo un nuevo ataque, encimaron a los lusitanos, pero los muros Pepe y Rubén Días no los dejaron hacer nada.

Portugal jugó con la desesperación de la Celeste, Cristiano dejó el campo para darle ingreso a gente más fresca. Fernando Santos quiso finiquitar el juego a través de un contragolpe.

Los portugueses fueron pacientes y extinguiéndose el juego encontraron su segundo tanto. José María Giménez metió la mano sin querer en el área, el árbitro Fagani Alireza consultó el VAR y decidió señalar la falta.

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Bruno pidió el balón para asegurar al menos un gol sin saber que el primero también era suyo. El atacante engañó a Sergio Rochet y con un tiro suave marcó la segunda anotación.

El tiempo estaba consumido. Uruguay peleó como pudo, pero no le alcanzó para más. Los charrúas están en una situación crítica, sin goles y con un punto en la Copa de Mundo, su pase a octavos se enredó. Portugal camina tranquilo, la siguiente fase es para ellos.

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