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27, marzo 2024 - 20:38

┃ José Ángel Rueda

El Papa Francisco es ferviente hincha de San Lorenzo / Vatican Media

Cuando al Papa Francisco le ponen enfrente los colores de San Lorenzo, una sonrisa se le aparece. Como buen argentino, lo aprendido de chico lo ha acompañado a lo largo de los años, y ni siquiera el cambio de vida, y hasta de nombre, ha mermado su afición al futbol, pero sobre todo al “Ciclón”.

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Nadie se equivoca cuando dicen que el Papa Francisco es el Papa futbolero, como una máxima que indica que en la vida todo se puede ocultar, menos el amor por los colores. La afición viene de la infancia, la etapa de los sueños, y esas visitas al viejo Gasómetro, donde Jorge Mario Bergoglio suspiraba por el juego de aquel equipo liderado por figuras como Angel Zubieta, Oscar Basso, Rinaldo Martino, Armando Farro y su ídolo Rene Alejandro Pontoni.

“Recuerdo muy bien y con gusto cuando, de niño, mi familia iba al estadio El Gasómetro. Todavía recuerdo, en particular, el campeonato de 1946, el que ganó mi San Lorenzo. Recuerdo aquellos días que pasé viendo a aquellos futbolistas jugando y la alegría de los niños cuando regresábamos a casa. La alegría, la alegría en la cara de la gente, la adrenalina en la sangre”, contó el Papa, en una entrevista concedida al diario italiano ‘La Gazzetta dello Sport’.

La fuerza de esos días fue suficiente para que San Lorenzo quedara grabado en su mente. Dicen que el Papa es capaz de recitar de memoria el equipo campeón de 1946. Por aquellos tiempos, el futbol también se manifestaba en el acto puro de jugar en el potrero. “Luego tengo otro recuerdo, el de la pelota de trapo. El cuero era caro y éramos pobres. Una bola de trapo nos bastaba para divertirnos y casi hacer milagros jugando en la placita cerca de casa. De niño me gustaba el fútbol, pero no era de los mejores, al contrario, era lo que en Argentina llaman “pata dura”. Por eso siempre me hacían jugar de arquero. Ser arquero fue una gran escuela de vida para mí. En esa posición, debes estar preparado para responder a los peligros que puedan surgir, que llegan de todas partes”, contó en la misma entrevista.

Antes de convertirse en Papa, en el 2013 Jorge Mario Bergoglio profesó con fervor la religión “sanlorencista”. El sacerdote acostumbraba a oficiar misa cada 1 de abril en la capilla del club, o dar misa en la Villa Olímpica, en cuyo horizonte se recorta la silueta del Nuevo Gasómetro, según se cuenta en el libro Francisco. Diez años del Papa latinoamericano.

Socio del “Ciclón” desde el 2008, aunque hincha de toda la vida, el Papa Francisco figura casi como un santo para los cuervos. “Paga su cuota religiosamente todos los meses por débito automático, está checado, está al día”, dijo Marcelo Tinelli, entonces vicepresidente de San Lorenzo. Como Papa, a Francisco se le adjudicaron varios milagros, como la Copa Libertadores del 2014 y el Campeonato del Mundo de Argentina en 2022, aunque ahí, la ayuda celestial, la comparte con Lionel Messi.

A pesar de que el Papa Francisco tiene más de tres décadas sin ver la televisión de manera regular, eso no le impide estar enterado de lo que pasa con la pelota. Durante los partidos siempre tiene a alguien que le actualiza el resultado.

Yo hice una promesa el 16 de julio de 1990. Sentí que el Señor me pedía eso, porque estábamos en comunidad viendo una cosa que terminó chabacana, desagradable, mal. Y al día siguiente, en la oración, le prometí al Señor no verla. Evidentemente, cuando asume un presidente lo veo, cuando hay un accidente aéreo, lo veo, esas cosas… pero no soy adicto a ello”, dijo, en una entrevista para la COPE.

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Como gente de futbol, sus opiniones al respecto son escuchadas con atención. No dejó indiferente a nadie, por ejemplo, cuando confesó, con el lenguaje de la verdad, que Pelé era el mejor de todos. “Para mí, de los tres, el gran señor es Pelé. Un hombre de un corazón. Hablé con Pelé, lo conocí una vez en un avión cuando estaba en Buenos Aires, hablamos. Un hombre de tanta humanidad”.