13, junio 2022 - 18:15

┃ Carlos Martínez

bob marley futbol

CARLOS RAÚL MARTÍNEZ GONZÁLEZ

FOTO: CORTESÍA | @BobMarley

La historia del cantante de reggae, el jamaiquino Bob Marley, no se puede entender sin un balón. Un preocupado por las cuestiones sociales, también adoptó casi de nacimiento el gusto por el deporte más seguido en el mundo: el futbol soccer. Nacido en 1945, cuando tenía 10 años, perdió a su padre, lo que hizo que su mamá, Cedella Cooker, se decidiera a mudarse a Trench Town, un humilde barrio de Kingston, en busca de una vida mejor para ella y su hijo.
Bob, conforme pasaron los años, demostró una pasión innata y talento por la música de reggae, con una evidente preocupación social y también una pasión por el futbol. Todos los días en la vida de Marley se llenaron de notas musicales, lecturas y de patadas al balón, ya que, evidentemente, el cantautor y el futbol iban de la mano.

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Allan Cole, delantero jamaiquino de la década de los sesenta, quien militó en el club Santos de Jamaica, en los Atlanta Chiefs de la North American Soccer League y en el Náutico del Campeonato Brasileño de Serie A, comentó acerca de Bob Marley en entrevista para la revista Rolling Stone, en 1999: “Jugaba como volante creativo o delantero, poseía la habilidad y velocidad para dejar atrás a los adversarios más grandes, compensando su complexión delgada y baja estatura, medía 1.70 cm, pudo haber desarrollado una gran carrera en el circuito profesional, aunque quizá no tan exitoso como lo hizo en la música”.

Cole también fue entrenador de Bob Marley and The Wailers, y amigo cercano del cantante. Ambos amaban el balón, el futbol y la música. En horas previas a los conciertos o descansos a las jornadas de grabación, Marley y los músicos, aprovechaban para jugar con la redonda. Y ni qué decir de acudir al televisor para poder mirar partidos. Bob Marley y el futbol no iban separados.

Se ha hablado sobre su equipo favorito de la liga nacional de Jamaica, Boys’ Town Football Club, y aunque sí lo seguía, su devoción era el Santos de Brasil comandado por Edson Arantes do Nascimento, Pelé.
Resulta más que obvio que Marley casi siempre jugaba con una camiseta de Brasil, en clara alusión a quien tanto admiraba, comentaría Cole en 2001 en una entrevista ofrecida al diario argentino Olé.
En 1978, durante la gira promocional del álbum Exodus, Bob realizó una escala en Brasil, al ser invitado por Paulo Cézar Lima, delantero brasileño campeón en México 70, para un partido a beneficio de los niños de escasos recursos en ese país sudamericano. Previo al duelo, el cantante recibió un obsequio de parte de Paulo Cézar, la playera del Santos con el mítico 10 en el dorsal.

Sin embargo, El 9 de mayo de 1977, a los pies de la Torre Eiffel, el equipo capitaneado por Bob Marley, The Wailers, se enfrentó a los Polymusclés, liderados por el cantante francés Herbert Léonard. El conjunto de Bob tenía fama de ser muy bueno, además, contaban con Allan Cole en la delantera. Todo parecía marchar como siempre: música, risas y futbol. Pero a los pocos minutos de iniciado el juego, Marley abandonó la cancha, pues uno de los defensas contrarios le propinó un pisotón en el pie derecho.

Al quitarse el zapato, notó que sus dedos se encontraban lastimados, y una de las uñas se le cayó por completo. De inmediato, Cole le dijo que tenían que ir al médico, pues el color que sus dedos estaban tomando no era normal. Fue trasladado al Hotel Hilton para ser atendido por el médico del lugar, quien le inyectó una vacuna antitetánica, limpió su herida, y aconsejó que un experto le atendiera bien ese dedo, pero jamás lo hizo.
Meses después, visitó a otro doctor, pues el dedo no dejaba de dolerle. Ahí descubrió que se le había formado un melanoma acral lentiginoso, una grave variedad de cáncer de piel, causante de la mayoría de las muertes relacionadas con este padecimiento. Le dijeron que debía amputarse el dedo, pero su cosmovisión religiosa, Rastafari, no se lo permitía. “Los Rastafaris no debemos permitir que separen una parte de nuestro sagrado cuerpo”, comentó al galeno.
Decidió seguir jugando y con las giras. Para 1980, el cáncer se había expandido a sus pulmones, hígado y hasta el cerebro. El 11 de mayo de 1981, a 36 años de edad, Bob Marley murió y fue enterrado junto con una guitarra Gibson Les Paul, un cigarro de cannabis, un anillo que le regaló su madre, una biblia y un balón de futbol.

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