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Minuto 45. Teodoro Cano

Itzel Ubiarco

30, septiembre 2014 - 9:59

30 septiembre 2014. Teodoro Cano

SI tomamos en cuenta la cantidad de partidos que faltan por jugarse entre el Apertura 2014 y el Clausura 2015, la verdad es que la situación no sería como para preocuparse por un posible descenso del Guadalajara, son un total de 25 encuentros pendientes, ocho en el actual torneo y 17 del próximo, misma situación, con un partido menos sería para los conjuntos que están en los últimos lugares en la tabla del descenso, como es el caso de la Universidad de Guadalajara, que no levanta; Puebla bajo la dirección de José Luis Sánchez Solá que se pinta solo para provocar la reacción de los conjuntos para sacudirse el fantasma del descenso, le siguen las Chivas y ya más retirado el Veracruz. Pero por ser el Guadalajara considerado alguna vez como el equipo del Pueblo por sus grandes logros en la liga y a nivel internacional, en varias oportunidades base de la Selección Nacional, que contaba con un Club Deportivo en donde se llegaron a celebrar en grande las conquistas de sus queridísimas Chivas, y de otros deportes y con directivos que realmente eran “Chivas de Corazón”, que contaba con un estadio como el Jalisco, que no tiene el lujo y el esplendor de la actual casa del Rebaño Sagrado. Un Guadalajara que se extraña en verdad, y que sus actuales dueños no han podido encontrar la fórmula para recuperar la grandeza de las Chivas, y la verdad que se ve muy lejano el día para reconquistar el cariño de los fieles seguidores del equipo, no sólo de su casa sino en todo el país en donde aún reciben con cariño al equipo pero que ya no soportan las grandes decepciones al ver que el actual Rebaño Sagrado no es ni la sombra de esa famosas Chivas que hacían vibrar a sus fieles seguidores. Es lamentable que en el actual torneo, después de jugar nueve partidos, aún queda pendiente un partido ante el Monterrey, en donde, de acuerdo a como están las cosas, son tres puntos perdidos. De esos nueve juegos sólo se han ganado dos, empatado cuatro y perdido tres con sólo seis goles anotados, la producción más pobre que se recuerde en mucho tiempo, total que de 27 puntos sólo se han ganado 10, pero lo peor es que no se sabe exactamente a qué juega el equipo. Son muchos los comentarios que se hacen de lo que pasa dentro del Guadalajara, algunos serán verdad, otros inventados o rumores que nunca faltan en situaciones como la de las Chivas, que da la impresión de que se comienzan a convertir en cangrejos, ya que van para atrás mientras no se ponga un remedio con gente que realmente conozca de futbol, que lleve en las venas la sangre del Rebaño Sagrado. Entre lo mucho que se ha comentado está esa condición, que uno se resiste a creer, para firmar al entrenador Carlos Bustos el equipo tenía que jugar bajo el sistema de 4-3-3. En primera no es posible condicionar a un técnico para que juegue apegado a un esquema, ya que el que va a dirigir a un conjunto primero debe conocer a los jugadores y de ahí partir en busca del sistema a jugarse para sacar el máximo rendimiento al plantel, en segunda, no entiende uno que el entrenador acepte esa condición con tal de tener trabajo y firme el contrato, que seguramente tendrá algunas otras condiciones que por lo visto no han funcionado. Es cierto, la culpa es de los jugadores que en la cancha no rinden como se espera de ellos, especialmente a la ofensiva, en donde juegue quien juegue no le puede hacer un gol ni al Arco Iris. La defensiva se salva más o menos, ya que en esos nueve partidos sólo ha admitido nueve goles. No hay duda que la crisis grave está en armar una línea media que tenga consistencia, que se les dé la oportunidad de jugar durante más tiempo en cada partido, pero salvo la presencia de Fernando Arce, quien se preocupa más por la contención y se nota que no se anima a ir al frente con esa alegría con la que jugaba en el Tijuana en donde era el alma del futbol ofensivo. Ángel Reyna tiene más libertad de acción pero no hay quien lo acompañe, de ahí que se le vea muy individualista ante la marca que le realizan a los delanteros como Omar Bravo, que ya no sabe ni por donde moverse, si por la banda izquierda, por el centro, a tres cuartos de cancha, total que se ve desorientado. Al lesionado Aldo de Nigris le pasaba lo mismo clavado en el área para tocar el balón en espera de que llegara detrás alguno de sus compañeros, y al no tener ese apoyo perdía balones o disparaba ya con la marca encima. Parecía que Carlos Fierro podría ser la solución, pero si no hay una idea clara de cómo se debe jugar, por lógica se pierde cualquier esfuerzo. Hay elementos que aún prometen mucho pero juegan de relevo y pocos minutos como Giovani Hernández, Jorge Enríquez, ahora han hecho a un lado a Gerardo Rodríguez y lo tienen arrumbado en la banca, Sergio Nápoles que en el inicio del torneo hizo algunas cosas buenas también lo han olvidado. Ya se recuperó a Jesús Sánchez que se pierde como lateral volante y ni ataca ni defiende. Para colmo de males en situaciones comprometidas meten a jugar a gente como Ángel Saldívar, que es un joven con grandes cualidades pero no se le puede mandar a la guerra a jugar sólo unos minutos. Ahora pesarán las ausencias de Néstor Vidrio y e Israel Castro, que fueron expulsados, además de los lesionados Carlos Salcido y Aldo de Nigris. Lo más grave es que un equipo sin cabeza (directivos y cuerpo técnico) difícilmente va a levantar; sin embargo, aún hay tiempo y 25 partidos por jugarse para olvidar el descenso y la próxima campaña pensar en regresar a la cima.