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Minuto 45. Teodoro Cano
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Teodoro Cano

21, abril 2018 - 0:46

Minuto 45

Esta tarde llegará a su fin la que podríamos llamar “Una época romántica del deporte mexicano”.

Fue allá por 1946 cuando se inauguró el estadio Olímpico de Insurgentes, que posteriormente llevó el nombre de estadio Azulgrana, que era la casa del Atlante, y desde hace 22 años se convirtió en el estadio del Cruz Azul.

Pero debido a que no se llegó a un acuerdo con la familia Cosío para adquirir las instalaciones del que también en sus días fue llamado el Coloso de Insurgentes, la directiva encabezada por el licenciado Guillermo Álvarez Cuevas, se tomó la decisión de regresar a la que también ha sido su casa, desde que cambió de sede al abandonar su cuna en la Ciudad Cooperativa Cruz Azul, el estadio 10 de Diciembre, y a partir del próximo campeonato, Apertura 2018, jugará nuevamente en el estadio Azteca.

El estadio Olímpico de Insurgentes desaparecerá en unos meses más para dar paso a una construcción de moderna plaza comercial y de diversión y se “llevará” grandes secretos debido a que durante muchos años “fue mudo testigo” de hazañas, alegrías, amarguras, lágrimas de felicidad y de tristezas, tanto en la cancha como en sus vestidores, en las tribunas con los aficionados que semana a semana hicieron del estadio Olímpico de Insurgentes un lugar muy especial, sin olvidar a los que tienen su negocio ambulante o formal.

Es cierto que dicho estadio fue construido para el futbol americano estudiantil, pero al pasar los años fue un escenario que abrigó el primer partido de futbol americano con la presencia de Nueva Orleans y Filadelfia en 1978, además de esos clásico inolvidables entre los Pumas de la UNAM y los Burros Blancos del Politécnico, que era una fiesta especial para los jóvenes estudiantes que con el tiempo, en su mayoría, se convertían en hombres y mujeres importantes en la vida social y política de México.

Pero fue el futbol el que terminó por adueñarse de ese Coloso de Insurgentes, y abrigó campeonatos de liga, de la Copa México, de la Primera División, de la Selección Nacional de México, y de 1946 a la fecha, usted se imaginará la cantidad de eventos realizados en esa cancha en donde no sólo desfilaron deportistas de diferentes especialidades, sino además políticos, cantantes, grupos musicales, y la verdad que no nos alcanzaría el espacio para mencionarlos, pero durante muchos años fue el escenario preferidos de los aficionados.

Particularmente guardo un especial recuerdo del estadio Olímpico de Insurgentes debido a que al desaparecer el estadio Asturias, que era de madera, también de gratos recuerdos para los futbolistas y aficionados de aquella época. Por lo que a mí toca, en los días que entré a trabajar en 1955 en el periódico La Afición, en donde gracias al director y dueño de la inolvidable “Lechuga”, don Alejandro Reyes “Fray Nano”, comencé a forjarme como reportero, y me encaminé por la senda de la profesión que me lo ha dado todo y a la que le he entregado todo, la de Periodista Deportivo.

Uno de los gratos recuerdos que se me grabaron para siempre, fue que mis primeros pasos dentro del futbol me enviaron a realizar las entrevistas después de finalizado el partido, y al llegar al estadio Olímpico de Insurgentes, teníamos que bajar y posteriormente subir en unas escaleras que parecían interminables, que conducían a los vestidores y a la cancha, en donde también se encontraba el palco de prensa que estaba al lado del sitio donde don Agustín González Escopeta y a su lado el comentarista Cristino Lorenzo, un hombre admirable que tenía debilidad en su vista y se “guiaba” por la narración del maestro Agustín González Escopeta para hacer sus comentarios; dos personajes que dejaron huella en mí por su profesionalismo y sus amplios conocimientos, no sólo del futbol sino de la vida misma.

Recuerdo que ese día jugaban Atlante y Morelia un partido de la Copa México. Son recuerdos inolvidables de un escenario en el que comenzaba en esta carrera hermosa del Periodismo Deportivo.

Hoy los aficionados al futbol le daremos un sentido adiós a un estadio Olímpico de Insurgentes que permanecerá por siempre en nuestra memoria. Ahí en el recuerdo quedará que hoy, 21 de abril de 2018, el futbol mexicano hizo acto de presencia con el partido entre Cruz Azul y Morelia, y jure usted que habrá lágrimas, muchas lágrimas en el momento en que el árbitro dé el silbatazo final.