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Tijeretazos y machetazos. Shanik Berman

Itzel Ubiarco

30, septiembre 2014 - 9:53

30 septiembre 2014. Shanik Berman

JULIO CAMEJO: “A MI MAMÁ LE DARÍA LO QUE TENGO, NO LE PUEDO NEGAR NADA A LA PERSONA QUE ME DIO LA VIDA HACE 39 AÑOS”.
-Ahorita que no tienes papá, si tu mamá te dijera: “Ya no puedo trabajar, no me alcanza para vivir” ¿Qué harías? Le pregunté a Julio Camejo, quien está en “Hasta el fin del mundo”.
“Pues le daría lo que tengo, imagínate negarle a la persona que te dio la vida y que te dio todo en estos treinta y nueve años”.
-¿Ya le compraste un seguro médico a tu mamá?
“Es que mami y papi tenían los dos seguro médico, papi se lo acabó porque te ponen una cuota limitada para el cáncer, a mi papá que le dio cáncer y le dieron cuatro millones, que se los acabó en los primeros ocho meses y fue cuando vino todo lo demás”. -Y ahora, ¿has previsto para tener seguros médicos de más dinero?
“Es que no existen, para cáncer te dan esa cantidad, en otras enfermedades sí, pero en esa no, ni modo, como dicen, Dios le da las tareas más difíciles a sus mejores guerreros y a veces te pone capítulos en la vida que tienes que vivir, que tienes que atravesar, que son para crecer y para aprender”. -¿Tú tienes seguro médico? “Sí, sí, por supuesto, nunca sería una carga para mi familia”.
-¿Tiene coche tu mami Gladys? “No maneja, mi mami ya tiene setenta y seis años y la ciudad se mueve muy alocadamente, entonces, yo prefiero que agarre su taxi”. -El día que te conocí estabas pintándole la casa a Susana González, con la que duraste tres años de novio ¿Todavía pintas la casa ahora de tu mujer? “Hago todo: lavo, cocino, intento que el hogar sea algo más funcional y más rico y sé hacer de todo, lo que sea: huevo, carne, pollo, arroz, frijoles. Siempre he creído que una relación es de dos y las parejas se dividen las tareas, las obligaciones, no es que yo llegue a la casa y pida algo, al contrario. Yo soy el que se levanta a media noche a darle el biberón a mi hija, ahora que se valla a la escuela quiero ser el papá comprometido, no el que tuvo a la bebé porque se le chispó. Yo soy ese integrante de la familia que quiero ser parte de ella, no quiero ser un ente aislado, quiero ser un buen padre que participe en la educación de su hija y diario le preparo su desayuno como a ella le gusta”.

“AL QUE LE PONGA UNA MANO ENCIMA A MI HIJA LE CORTO LA DERECHA, LA IZQUIERDA Y LA DE ABAJO”.
-¿Le has dado sus nalgadas a la niña cuando se porta mal?, ¿tú crees en el castigo físico? “No, definitivamente no”. -¿Ni una nalgada, ni una cachetada? “No, no, no, Dios me libre, nunca le pondría una mano encima a mi hija”.
-Y si se porta mal y llegas un día y ya pintó toda la pared de la casa. “Le explicaré que las paredes no se pintan porque papá trabaja mucho para tener la pared pintada y luego la voy a poner a que la pinte conmigo, para que sepa lo que implica. Yo prefiero que me respete porque me quiere y no porque me tema, como a mí me enseñaron”. -¿Y a tu mujer nunca le has dado un jalón? “No, menos. El hombre que le levante una mano a una mujer no merece estar en este mundo, imagínate levantarle la mano a una mujer cuando vienes de una mujer. Nunca le hagas a una mujer lo que no te gustaría que le hicieran a tu hija o a tu madre, levantarle la mano nunca, que Dios me castigue”. -Y si te enteraras que el novio de tu hija le pega, ¿qué harías? “El que le ponga una mano encima a mi hija le corto la derecha, la izquierda y la de abajo, lo ahorco”. -¿Eres bueno con las manos? “He practicado, practiqué boxeo, practiqué judo, me defiendo, y a mi hija la defendería hasta la muerte”. -¿Y si alguien le faltara el respeto a tu mujer y le pellizcara una pompi? “Un cachetadón bien puesto”.
-¿No te da miedo? “Miedo, aunque esté perdido no me sé rajar, como dijera la gente del Recodo”. -¿No te rajas? “Derecho y firme, así he sido, así seré y así soy”.
-¿Te sientes preocupado por tu hija? Como todos los papás que piensan: “Cuando tenga novio mi hija y pierda su virginidad”. “Pues la va a perder, aunque yo no quiera la va a perder, entonces, trataré de explicarle, sin dejar de ser su padre, trataré de guiarla por el mejor camino y de sembrar en ella principios y valores que rijan su vida para que cuando llegue ese momento realmente lo disfrute y sea una mujer. Pero aunque eso no ocurre en nuestra sociedad, la mujer tiene que tener por obligación los mismos derechos del hombre. Dame una razón por la cual una mujer tiene que ser diferente a un hombre”. – O sea, ¿al niño no lo vas a llevar para que tenga su primera vez con una señora de la calle a los catorce años? “No, no, no, y creo que mi niño va a tener sus relaciones él mismo, si es que tengo un niño, las va a tener cuando las quiera tener”. -¿Tu niña también? “Definitivamente, porque si no sería forzar una situación y yo no forzaría algo”, concluyó Julio Camejo.