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1, julio 2023 - 6:00

┃ Héctor Alfonso Morales

García Aspe fue un referente de la Selección Mexicana / Foto: Oswaldo Figueroa

Alberto García Aspe repasa cada uno de los capítulos de su carrera como profesional del balompié. Sonríe y eleva una mirada breve, pero profunda hacia el cielo. Retoma la conversación y, sin pensarlo, suelta “soy un agradecido con el futbol” por haber vivido “una época dorada”.

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El Beto, tipo de carácter, futbolista con porte de general y con un toque privilegiado de balón, siente que fue parte de una generación histórica, quizá una de las mejores que ha jugado al balompié en el país. Rememora a sus compañeros con los que compartió la aventura de la Copa América de 1993 -que cumple 30 años- así como los logros conquistados años más tarde. Vuelve a expresar una ligera sonrisa dentro de su acostumbrada seriedad. Esta vez, la mueca es de orgullo.

Foto: Oswaldo Figueroa

“Desde niño decidí que iba a ser futbolista profesional, gracias a Dios, lo pude conseguir. Me tocó, para mí, una época dorada del fútbol mexicano. Por ese parteaguas (de participar en torneo sudamericanos), Por todo lo que vivimos, por todos esos cambios que se dieron de poder participar Copa América, Copa Libertadores…”, señala en entrevista con ESTO.
García Aspe fue uno de los mediocampistas más sobresalientes de México en los años 80, 90 y parte del nuevo siglo. No sólo fue a la justa continental de Ecuador 93, sino que tuvo participación en las Copas del Mundo de 1994,1998 y 2022. También fue parte del plantel que conquistó la Copa Confederaciones de 1999.

Foto: Oswaldo Figueroa

Pero ahora se centra en lo que fue la Copa América donde el Tricolor se quedó con el subcampeonato.
“Veníamos de una suspensión del Mundial. Por lo de los cachirules no se había podido ir a Italia 90. Vinieron las eliminatorias (para Estados Unidos 1994), se complicaron porque había un solo lugar para esas eliminatorias, y a final de cuentas se consiguió. Después de haber conseguido esa calificación al Mundial, se viene la primera parte Copa América”, describe a modo de contexto.
La oportunidad de demostrar el nivel del futbol mexicano ante las grandes potencias del Cono Sur se abrió, pese a los conflictos entre los jugadores y los directivos por esa lucha para eliminar el lastimoso Draft, que trataba a los jugadores como mercancía. Los seleccionados estuvieron a punto de no viajar a Ecuador, aunque finalmente lo hicieron.

Foto: Oswaldo Figueroa

Durante la primera fase, la Selección Nacional sufrió para avanzar de la fase de grupos, al clasificar como un mejor tercero a la ronda de cuartos de final. En dicha instancia, México enfrentó a Perú para detonar su mejor futbol. Y en ese encuentro, García Aspe marcó un par de anotaciones clave para el pase a semifinales.
“Nos damos cuenta (de que estamos para cosas grandes) cuando enfrentamos a Perú. Lo goleamos y tenemos un gran partido. Ya en ese juego pudimos empezar a desarrollar el futbol que nos gustaba y que esta selección estaba llevando a cabo en todo el proceso de Miguel. La Selección estaba en su mejor momento, compenetrada en todos aspectos. Después de ese partido que ganamos cuatro por dos, es cuando nos damos cuenta de que podemos ganar la Copa”, señala.

Foto: Oswaldo Figueroa

México -recuerda el ex volante- le ganó con firmeza a Ecuador, el anfitrión y llegó a la final ante Argentina, combinado con el que habían empatado en la ronda de grupos. El Tricolor ya había pasado de ser “el patito feo” a colocarse como un equipo de respeto del torneo sudamericano.
“Fue algo maravilloso. Porque fuimos de menos a más, y ya no éramos como el patito feo, sino que ya nos tomaban en cuenta muy diferente a como cuando llegamos. Entonces, sí fue algo motivante y salimos con todo, pero enfrentamos también una selección argentina muy poderosa y fuerte. Ya sabía quién iba a enfrentar porque nos tocó en la primera fase”, recrea.


“Ya (los argentinos) no lo tomaron a la ligera y, bueno, una final nunca la vas a tomar a la ligera, porque por algo estás ahí, pero ya nos habíamos enfrentado. Entonces, sí fue un partido muy duro, muy peleado. Recuerdo que fue muy parejo en todos los sentidos, y sí, ellos empezaron ganándonos y después empatamos con el penal que y, bueno, ¿qué recuerdo más? Pues sí, a lo mejor la inexperiencia fue la que nos hizo que no ganáramos esa final que perdimos 2-1. Pero el partido estuvo para cualquiera”, analiza a la distancia y con la desazón de que la Albiceleste, en cuanto recuperó la ventaja en aquel partido se dedicó a “dar patadas” y “enviar el balón por allá”.
-¿Qué tanto el éxito de esa Selección se debió a César Luis Menotti y qué tanto a Miguel Mejía Barón?

  • Mira, cualquier técnico de la jerarquía de Menotti, te va a traer cosas positivas. Pero Miguel supo aprovechar lo que había hecho Menotti, pero no fuimos los mismos jugadores, no fueron cambios radicales, pero sí un 60 por ciento. Entonces, la realidad es que cada quien hace lo que le corresponde. Menotti hizo lo que pudo el tiempo que estuvo, y claro que le ayudó al fútbol mexicano, pero lo que hizo Miguel, pues, fue sensacional.
    -¿Por qué?
  • Porque supo acoplar en todos los sentidos a los jugadores. O sea, nos fuimos entendiendo con un sistema que era el que más o menos trabajamos en Pumas, si así lo quieres ver. Pero lo adecuó perfectamente a todos los jugadores que venían de otros equipos. Entonces, entendimos perfectamente desde eliminatorias cómo teníamos que jugar y se fue acrecentando ese nivel. Y con jugadores de calidad, pues obviamente qué fue lo que representó para llegar a esa Copa América.
Foto: Oswaldo Figueroa

Alberto García Aspe considera que hubo un triunfo doble en aquella generación de futbolistas porque pudieron pelear su dignidad ante los directivos en el tema del Draft y se atrevieron a pelear con la élite de Sudamérica, con éxito. Beto vuelve a mostrar una mueca de orgullo.
“Yo creo que fue todo porque lo peleabas (mejores condiciones laborales), pero también lo demostrabas en el terreno de juego. O sea, por eso se pudieron dar esos cambios, porque fuimos una Copa América donde nadie esperaba nada. Y acabamos en la final, y después seguimos avanzando. En los Mundiales, se demostró que era una selección importante. Desgraciadamente, conforme fueron pasando los años, no se pudo sobrepasar esa misma eliminatoria en las Copas del Mundo”, lamenta.

Foto: Oswaldo Figueroa

Para la evolución del futbol mexicano, García Aspe tiene claro que se tienen que dejar a un lado los intereses de grupo dentro de la Femexfut. Y apostar por equilibrar la parte del lucro con potenciar la parte deportiva, que hoy llevó a México a tener, en Qatar 2022, su peor participación en un Mundial desde 1978.
“Entiendo que el fútbol es negocio y que tiene que haber lo económico, eso está clarísimo. Pero también tienen que ver mucho por el aspecto deportivo”, concluye.

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