3, julio 2022 - 18:53

┃ José Ángel Rueda

Arantxa

JOSÉ ÁNGEL RUEDA

FOTO: CONADE

Luego de ocho días de intensa actividad, la delegación mexicana de clavados finalizó su participación en los Campeonatos Mundiales de la FINA.

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Contrario a lo que suele ocurrir con la disciplina en las máximas competencias internacionales, solo en una de las 11 pruebas en las que hubo representantes mexicanos lograron ubicarse dentro del top 5: fueron Arantxa Chávez y Kevin Muñóz, en los sincronizados mixtos desde el trampolín de tres metros, al finalizar en el cuarto lugar.

La triste cosecha, marcada por los problemas federativos que alejaron a los mejores clavadistas del proceso selectivo, es la peor en los últimos 15 años.

Y es que una vez superado aquel Campeonato Mundial del 2007, celebrado en Melbourne, Australia, cuando la selección nacional sólo logró colarse en el top 5 en la plataforma de 10 metros masculina, gracias al quinto lugar de Rommel Pacheco, la disciplina comenzó a competir de manera recurrente.

Hasta entonces, México había tenido éxitos aislados, representados por los bronces de Carlos Girón, en 1975 y María José Alcalá, en 1994, además de las platas en sincronizados de Fernando Platas en Fukuoka 2001, junto a Joel Rodríguez y Eduardo Rueda, en trampolín y plataforma, respectivamente.

Se suma también el bronce conseguido por las jóvenes promesas Paola Espinosa y Laura Sánchez, en Barcelona 2003, desde el trampolín de 3 metros.

Fue a partir de Roma 2009, sin embargo, que los clavados mexicanos comenzaron una larga racha de resultados en los Campeonatos Mundiales.

A pesar de que en esa edición sólo llegó una medalla, el oro conseguido por Paola Espinosa desde la plataforma de 10 metros individual permanece hasta nuestros días como el logro más grande en la historia de la disciplina.

Dos años más tarde, en Shanghai 2011, México siguió con la cosecha gracias al bronce conseguido por la propia Paola en los 10 metros y el bronce en sincronizados de 3 metros cortesía de Julián Sánchez y Yahel Castillo.

Para Barcelona 2013 llegaría otra buena actuación, con tres metales de bronce. Kevin Álvarez hizo lo propio en el trampolín de 1 metro, Yahel Castillo culminó tercero en el trampolín de 3 metros, mientras que Rommel Pacheco y Yahir Ocampo lo hicieron en el sincronizado de 3 metros. México quedó cerca de aumentar el número con tres cuartos lugares.

En Kazán 2015 y en Budapest 2017 la cosecha fue una medalla por competencia. Germán Sánchez e Iván García ganaron la plata en los 10 metros sincronizados, mientras que Viviana del Ángel y Rommel Pacheco también quedaron en segundo lugar en la prueba mixta de 3 y 10 metros.

Fue en Guangyu 2019 que México firmó su mejor participación en cuanto a cantidad se refiere, con una plata y tres bronces. El segundo lugar estuvo a cargo de Rommel Pacheco en la plataforma individual, mientras que los bronces llegaron todos en sincronizados, con Paola Espinosa y Melany Hernández, en los 3 metros, Juan Celaya y Yahel Castillo, también en el trampolín de 3 metros, y María José Sánchez y Diego Balleza, en el mixto de 10 metros.

Lastimosamente, la edición de Budapest 2022 puso fin a una racha de seis Campeonatos Mundiales en fila con al menos una medalla. El resultado está marcado por los problemas federativos y la ausencia de los mejores clavadistas en el proceso selectivo, quienes, ante la incertidumbre, decidieron no participar.

La delegación que compitió en la reciente justa sólo contó con Arantxa Chávez como la única clavadista que estuvo presente en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Afuera quedaron figuras como Alejandra Orozco, Gabriela Agúndez, Kevin Berlín, Juan Celaya, Andrés Villarreal, Diego Balleza, Yahel Castillo, Lola Hernández, Carolina Mendoza, entre otros.

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