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2, abril 2017 - 12:01

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Isco

Madrid .- El Real Madrid mantiene el liderato de LaLiga Santander tras jugar con fuego con la ley del mínimo esfuerzo ante un Alavés que siempre mantuvo la cara al duelo y rozó el premio del empate en la segunda parte, antes de ser sentenciado por la pegada madridista con Benzema e Isco saliendo al rescate (3-0).

Las rotaciones de Zinedine Zidane cambiaban la cara a su equipo con regresos que duraron un suspiro. Varane se lesionó nada más al arrancar el choque y con Sergio Ramos de descanso en la grada, solo quedaba un movimiento. Entró Carvajal en la derecha, Danilo pasó a la izquierda y Nacho al centro con Pepe.

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Eran minutos sin remates a puerta madridistas, pero dejaban la sensación de que en cualquier momento llegaría el gol.  Así, entre errores impropios de un Modric desconocido en los últimos partidos y detalles técnicos de altísimo nivel de Isco, que tuvo una pisada de balón con posterior búsqueda de escuadra, o otro gesto de calidad de Cristiano, la tarde del líder cogía mejor tono en una nueva aparición de Benzema. Conectó con Carvajal y el balón atrás lo fusiló de zurda a la red. El Alavés pidió fuera de juego en el arranque de la jugada.

Foto: AP

Desapareció el Real Madrid en la segunda parte, confundiendo la ley del mínimo esfuerzo y poniendo en peligro el triunfo. El Alavés dio un paso al frente, con el riesgo que conlleva dejar espacios para correr a los madridistas, pero tenía poco que perder y mucho que ganar.

Con el nerviosismo instalado en el Bernabéu y las quejas del público con silbidos,  la solución de Zidane fue la búsqueda de la unión de sus líneas con la entrada de Kovacic, pero sin renunciar nunca a su tridente ofensivo y aumentar la presencia de un centrocampista para recuperar el control.

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 Isco puso el broche a su buen partido, encontrando el espacio dentro del área y sacando un disparo seco arriba que era la sentencia a cinco minutos del final.

El resultado engañoso lo aumentaba Nacho Fernández sacando oro de una falta de Bale perfecta, que repelió el travesaño. El Bernabéu se rindió al jugador ejemplar que representa el triunfo de un canterano que siempre está al nivel.