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Olimpiónicos. Héctor Reyes

Itzel Ubiarco

17, septiembre 2014 - 10:45

17 septiembre 2014. Héctor Reyes

LA pesista Soraya Jiménez cumpliría el próximo jueves 14 años de conquistar una medalla olímpica de oro en la rama femenil por primera vez en la historia del deporte mexicano, durante los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.
Es mucho lo que se ha comentado sobre la hazaña de la mexicana en este tiempo, pero recapitular lo realizado por la campeona olímpica nos remonta a una etapa donde existían deportes considerados inapropiados para las damas.
A ella le correspondió luchar contra la discriminación hoy en boga en otros ámbitos deportivos y sociales.
Han transcurrido casi tres lustros desde que pegó un inmenso salto hacia la gloria olímpica que la mantiene viva en el imaginario de nuestras conciencias, a pesar de la fatalidad que marcó su vida, después de haber ganado la primera medalla en la categoría de los 58 kilogramos entregada en la historia olímpica.
Soraya impuso un nuevo récord olímpico con un biatlón de 225.5 kilogramos sobre la coreana del norte Ri Song Hui (220.5 kg.) y la tailandesa Suta Khassaraporn (210 kg.). Este resultado le valió para ser reconocida como la mejor competidora del certamen celebrado en tierras australes.
De esa generación de pesistas que fueron inspiradas y atraídas por la mexiquense sólo quedan tres atletas en la etapa final de sus carreras: las sonorenses Luz Mercedes Acosta y Cinthya Domínguez, convertida en deportista, dirigente y madre, así como la quintanarroense Carolina Valencia, a la espera de conocer el veredicto del Tribunal de Arbitraje del Deporte por un caso de dopaje positivo.
Este año, Soraya tuvo dos homenajes, el primero del Club Cuicacalli, en el Estado de México, donde se formó como deportista junto a su hermana gemela Magali. En esta ocasión especial estuvieron presentes sus padres para develar la placa y deportistas de la institución privada, principalmente reconocida por desarrollar el nado sincronizado.
El segundo reconocimiento póstumo sucedió en las instalaciones del Centro Deportivo Olímpico Mexicano, con la inauguración del gimnasio que lleva su nombre, una ceremonia donde se exaltaron los valores de la deportista y cimiente de un nuevo pesista de la familia Jiménez, el sobrino al que amó y quedó un testimonio fotográfico donde se le ve en la barra como lo hizo su tía, desde su primera competencia internacional en 1993.
Soraya Jiménez, la mujer que cambió la fisonomía del deporte mexicano.
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