12, febrero 2020 - 21:11

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Poco importó el embargo que sufrió el estadio Banorte, casa de Dorados, para el compromiso ante los Bravos de Juárez en la Copa MX. Los jugadores llegaron sin nada en la mente que no fuera sacar ventaja del juego de ida por los cuartos de final. Pese a lo poco o mucho que se pudieron llevar un día antes del inmueble, los vestidores lucieron como si nada hubiera pasado.

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Las playeras, sillas y pizarrones se mantuvieron en su lugar, lo que permitió al plantel preparar de grata forma su partido, sin complicaciones. David Patiño, estratega del equipo, planificó sin contratiempos la estrategia. Cuando se cambiaron, salieron a entrenar al césped de su casa. Hubo pocos aficionados, ya sea por la noticia que se esparció de forma equivocada durante algún tiempo, la hora y el día o que el equipo de Dorados, pese a echar a las Chivas del certamen, aún no logran enganchar a la gente como sí lo hizo Maradona. En el campo no hubo mayor ausencia. El embargo del día anterior quedó en el olvido y sólo importó el desarrollo del juego durante 90 minutos, donde Dorados y los Bravos de Juárez se enfrentaron en el primer capítulo de la serie. La vuelta la disputarán la próxima semana en el Olímpico Benito Juárez, donde se definirá a uno de los cuatro semifinalistas en la Copa MX. /BRIAN SALES