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Las reglas y los reglazos
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Eduardo Brizio

5, diciembre 2023 - 6:00

Que tiren la primera piedra

Se ha puesto de moda que todos, absolutamente todos, opinen “doctoralmente” sobre el arbitraje. Bendito futbol que da para que, sin haber siquiera leído alguna vez la regla de juego, no solamente se emitan juicios sumarios; sino que, se establezcan conjuros de supuestas conspiraciones para beneficiar o ´perjudicar a determinados clubes.

Hasta cierto punto encuentro comprensible que esto ocurra con el aficionado común, que, al amparo de los colores de sus amores, pretenda generar imaginarias estrategias maquiavélicas que expliquen su frustración.

Lo que me parece increíble y escapa a mi entendimiento es que sea la propia “gente de futbol” la que denoste y ponga en tela de juicio la integridad de nuestro querido deporte.

Personajes que toda su existencia han vivido del balompié y que nunca han ganado un peso fuera de él quienes, de manera estridente, sin que medie alguna prueba más que su maledicencia y su eterna costumbre de sembrar ponzoña, pateen el pesebre, escupiendo al cielo.

Esto toma matices dramáticos cuando los que siembran la duda de la honestidad (de manera extemporánea) son aquellos que alguna vez se pararon en la cancha. Digo, si vieron, escucharon o atestiguaron “algo raro” ¿Por qué no lo denunciaron en tiempo y forma?

Sin pretender ser alarmista, si no enmendamos el camino, estamos ante dos (muy probables) escenarios: 1) “Matar a la gallina de los huevos de oro”; me explico, vamos a convencer a los aficionados de que el futbol está amañado, a ver quién es el estúpido que paga un boleto para asistir a un estadio o enciende el televisor para ver un partido. O quién es el ingenuo que se anuncia o patrocina un evento bajo esas condiciones.

O 2) Que se produzca una tragedia de graves dimensiones. Que se atente (por ejemplo) en contra de la integridad (o incluso) la vida de los integrantes del cuerpo arbitral. Ojalá y esto nunca suceda; pero si (desafortunadamente) ocurre, los principales “responsables” de atizar el fuego con sus “fantasmagóricos sospechosísimos”, seguro estoy de que se lavarán las manos.

Echando a volar la sinceridad, me parece que todos los que integramos la gran familia del futbol, deberíamos de pugnar por cuidar el prestigio y la buena reputación de nuestro negocio.

Yo no conozco otra industria en la que sus propios miembros la boicoteen de la manera como lo hacemos nosotros con la nuestra.

Si existen pruebas … “que tiren la primera piedra”.