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Las reglas y los reglazos
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Eduardo Brizio

14, noviembre 2023 - 6:00

¿Qué pretendía?

Fue lamentable escuchar decir a Ricardo el “Tuca” Ferreti”, ahora que trabaja en la pantalla chica, que: “cuando dirigió a la selección nacional le impusieron jugadores”.

Digo, por donde quiera que ustedes, estimados lectores de El Diario de los Deportistas, lo quieran ver, se trata de un absoluto desatino.

Lo primero que me llega a la mente sería cuestionarle: si le impusieron futbolistas ¿Por qué lo aceptó?, ¿Fue por dinero?, ¿No acaso eso habla muy mal de sus convicciones y de su poca ética profesional?

Si en su momento lo aceptó ¿No les parece extemporáneo que ahora se venga a quejar de esa (en caso de ser cierta) lamentable situación?

Del mismo modo, bueno sería que proporcionara los nombres o el nombre de las personas o la persona que le “obligó” a convocar a determinados futbolistas. No que, se limitó a “tirar la piedra y esconder la mano”.

Igualmente, sería mandatorio que “revelara” las razones que le esgrimieron para que realizara dichas convocatorias: ¿Respondían a intereses comerciales? ¿A intereses económicos?, ¿A compromisos personales?, ¿Todas las anteriores?

Lo más grave de estos penosos acontecimientos fue que, cuando le cuestionaron que: si era Paco Memo Ochoa uno de los involucrados en la temeraria “revelación”, no tuvo el valor civil de afirmarlo tajantemente (tampoco de negarlo); sin embargo, se limitó a emitir una sonrisa socarrona y a solicitud del entrevistador “parpadear” para dejar en el aire una “probable” respuesta afirmativa.

Con sus extemporáneas “revelaciones” no solamente le está “escupiendo al cielo” faltándole al respeto al futbol mexicano (que dicho sea de paso ha sido su modus vivendi); sino que, también lo está haciendo consigo mismo. Sin mencionar que de manera dolosa está jugando con la reputación de terceros.

Esto toma matices dramáticos cuando recordamos que, en alguna ocasión, el personaje que hoy nos ocupa, mientras se desempeñaba como director técnico de los Tigres, se tomó la libertad en un “clásico del norte”, en donde sus dirigidos enfrentaban al Monterrey, de “mostrarle la cartera” al árbitro en turno, implicando que “estaba comprado”. No cabe duda de que “El León cree que todos son de su condición”.

Me preocupa que a todo esto se le haya dado un tono festivo y coloquial cuando, en mi opinión, se trata de un asunto que revestiría la mayor de las seriedades.

Finalmente, se antoja formular un par de preguntas más: ¿Qué ganó con esto?… ¿Qué pretendía?