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Las reglas y los reglazos
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Eduardo Brizio

16, diciembre 2023 - 5:50

Que Dios reparta suerte

¿Qué les pareció, estimados lectores del Diario de los Deportistas, la final de ida del balompié mexicano? Al minuto uno de iniciado el encuentro el felino Rafael Carioca fue pintado de amarillo por propinarle un pisotón a Diego Valdés.

Muchos opinaron que dicha acción ameritaba la tarjeta roja. Por principio de cuentas deberíamos de analizar que el defensor de Tigres punteó la pelota (lo que sin duda es un atenuante); en segundo lugar, el contacto con su adversario ocurrió abajo del tobillo.

Bueno sería recordarle a los “árbitros con micrófono” (o con pluma) que dentro de las consideraciones para evaluar una falta se toma muy en cuenta “el punto de contacto”: plancha, arriba del tobillo (expulsión); pisotón, abajo del tobillo (amonestación).

Se compara esta entrada con la expulsión de Pablo Bennevendo, en la semifinal de vuelta Tigres vs. Pumas, por propinarle un pisotón a Diego Lainez. En mi opinión, mal expulsado por el “Cantante” Guerrero, era de amarilla.

Si hubiera sido al revés, los eternos sembradores de veneno seguirían “bramando” con su característica estridencia afirmando que, una vez más, “ayudaron al América”.

También se pide un penal a favor de los de Coapa, al minuto 35, porque Juan Vigon iba sujetando de la playera a Julián Quiñones, cuando lo cierto es que ambos futbolistas, al ir forcejeando se sujetaron mutuamente de las playeras.

Sin mencionar que la regla de juego define el hecho de “sujetar a un adversario” como: “Infracción cometida únicamente si el contacto de un jugador con el cuerpo o el uniforme del adversario dificulta el movimiento de este”.

El penal a favor de los de Coapa, que significó el gol de la quiniela, inobjetable. Pienso que Angulo, quien cometió la falta, merecía el cartón preventivo.

Una vez más se comprueba que muchos quieren opinar y se sienten expertos en arbitraje sin haber siquiera leído la regla de juego. Mientras que otros, pretender crear enajenadas conspiraciones para que un equipo resulte beneficiado, que solamente existen en sus atribuladas mentecillas.

¿Qué le vamos a hacer? En el balompié nacional las estrellas, quienes acaparan todos los comentarios: son los árbitros y el futbol ya pasa a segundo término.

En mi opinión el equipo arbitral, incluido el VAR, comandado por el Marco Antonio el “Gato” Ortiz, realizó un estupendo arbitraje, de 24 quilates, en un partido que resultó de alta exigencia.

Ahora toca el turno al colegiado Adonaí Escobedo de dirigir las acciones en el Coloso de Santa Úrsula, el próximo domingo …que Dios reparta suerte.