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Hablillas. José Ángel Parra
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José Ángel Parra

22, enero 2024 - 4:30

Engaño sagrado

Cierta mañana, en la frontera con Guatemala, detuvieron a dos individuos sin documento alguno. Ambos personajes alegaban que eran mexicanos ante los agentes de migración, pero cuando les pidieron que entonaran el Himno Nacional, ninguno de los dos pasó la prueba, y los deportaron al país centroamericano. Con el tiempo los enviaron de regreso. La falta de papeles y su desconocimiento hacia las poéticas estrofas no los convertían en chapines.

Claro, estos errores no ocurren cuando eres güerito (o al menos te tiñes el cabello) y mascas el léxico anglosajón. Es el caso de Cade Cowell, quien bajo el lema de “hay mexicanos que hablan inglés”, hoy es uno de los flamantes refuerzos de Chivas, aun cuando ha desatado polémica debido a las violentadas reglas de la otrora mexicanísima oncena.

Aquí no se trata de descalificar a nadie ni de categorizar a mexicanos de primera, segunda o tercera (aunque las autoridades migratorias no operen de ese modo en los aeropuertos). Nos guste o no, las leyes avalan, y con justa razón, la nacionalidad de Cowell, así sufra para comprender el castellano, además de aguantar las bromas de sus compañeros.

Sin embargo es obvio que la contratación del mexicoestadounidense golpea, de vuelta, a la ya desaparecida Ley Jorge Vergara, cuya enmienda respecto a contar únicamente con futbolistas elegibles para la Selección Nacional ha sido pisoteada dos veces por su hijo Amaury. Primero, cuando tuvo que borronear ese estatuto de su reglamento a partir de la adquisición del seleccionado peruano Santiago Ormeño -quien penosamente pasó de largo por Verde Valle-. Y ahora se repite el autoengaño tapatío al hacerse de un elemento que, a sus 20 años, sirve al representativo de las barras y las estrellas.

El arribo de Cowell fortalece esa urgencia de buscar nuevas alternativas. Uno, porque Chivas, tal como se ve, no confía en sus fuerzas básicas (al grado de adquirir al juvenil refuerzo gringo en vez de activar chamacos de casa), y dos, porque las opciones para armar al Rebaño son demasiado caras y malas. Es triste que, en la actualidad, todos los equipos mexicanos, sin excepciones, únicamente encuentren soluciones en el extranjero. ¿Y las oportunidades para los trabajadores locales, apá? Ese es justo el gran detalle que la Liga MX ignora.