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Hablillas. José Ángel Parra
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José Ángel Parra

11, diciembre 2023 - 6:00

Cocinado

Justo ahora que el estadio Azteca va a estar en remodelación con miras al Mundial, era imperdible desaprovecharlo en el cierre de 2023. La final del Torneo de Apertura estaba más que obligada para Don Mandón. De hecho fue el escenario que más partidos de Liga albergó en el segundo semestre del año, con 18 en temporada regular (11 de ellos con el América en la cancha, 10 de local), más otros tres de Liguilla, para totalizar 21.

Claro, usted dirá, un equipo que disputa 14 partidos de 23 posibles en su escenario (sólo nueve fuera del Coloso de Santa Úrsula, incluida toda la Fiesta Grande) implica una ventaja notable. Eso sin considerar las polémicas arbitrales (entre las que debemos agregar el par de tantos del andino Igor Lichnovsky, montado, a la hora de los remates, en defensas de Mazatlán y Gallos Blancos), las variables del VAR (que en determinadas ocasiones resulta demasiado quisquilloso y en otras, según los colores, muy complaciente) y el innegable poderío azulcrema, armado hasta los dientes con gente de ataque, y fortalecido por una sólida banca, que ha impedido que los de amarillo se caigan cuando se han presentado ausencias. Eso de tener al Cabecita Rodríguez de relevo es un auténtico lujo (aunque el sábado sembró dudas), sin dejar de lado que el Ave se reforzó, para esta temporada, con Julián Quiñones, con tal de tener a los dos mejores goleadores del campeonato anterior.

Desde luego el factor André Jardine también es importante. El estratega brasileño no inventa ni pretende sorprender a nadie con argumentos mágicos. Sabe que las Águilas son capaces de apretar y ejercer una rápida recuperación de balón. Al poderío que de por sí representan el citado Quiñones, además de Henry Martín, debemos destacar el excelso nivel del chileno Diego Valdés. Todos ellos amparados por Alejandro Zendejas, Jonathan dos Santos y Álvaro Fidalgo. Indudablemente una oncena muy sólida, de ahí esa larga racha de 19 juegos sin derrota, cortada apenas en el choque de vuelta frente al San Luis.

Aún así, los antiamericanistas (aquella refinada pléyade de fanáticos, que parece estar en peligro de extinción, y que se distingue por demostrar que le gira la ardilla) no dejan de soñar con el desplome del gigante amarillo, por muy planchado y cocinado que parezca.