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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

María Vega

7, marzo 2015 - 10:47

3 marzo 2015. Alberto Lati

UNA selección que desde su renacimiento mismo estuvo condenada a la inmediata desaparición.
Cuatro años atrás se conformó la primera selección británica de futbol en más de medio siglo, ante la obligación del país que acoge unos Olímpicos de participar en todos los deportes de conjunto.
Como es de sobra sabido, los británicos no compiten juntos en futbol, sino separados en las cuatro naciones que conforman a este reino: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Llegado Londres 2012, no les quedó más remedio que armar ese representativo, ante la inconformidad y molestia de las tres federaciones al margen de la inglesa.
Sucede que temían sentar un precedente mediante el cual la FIFA pudiera quitarles la concesión de jugar separados tanto Mundiales como Eurocopas.
Superados los pasados Olímpicos, en los que el representativo británico quedó eliminado en cuartos de final, la federación inglesa comenzó gestiones para repetir la aventura en Río de Janeiro 2016, aunque de inmediato ha chocado con pared.
Por si alguien lo había dudado, en Londres tuvimos un equipo británico estrictamente porque a los locales no les quedó de otra. Ni por aprovechar ese foro para foguear a sus Sub-23, ni por ambiciones de medallas, ni por recordar los tres oros británicos conquistados en balompié a principios del siglo veinte, ni, muchísimo menos, por afán de cohesionar o hermanar a todos los súbditos (voluntarios o involuntarios) de la reina Isabel II. La única razón fue la obligatoriedad.
Era esperable que el seleccionador Stuart Pearce convocara a al menos un galés, un escocés y un norirlandés. La sorpresa llegó cuando recurrió a varios galeses (incluido el veterano Ryan Giggs, como refuerzo mayor), pero a ningún escocés o irlandés del norte. Sobre ese tema le pregunté a poco de inaugurarse los Juegos y fue enfático al explicar que sus únicos criterios habían sido los futbolísticos. En pocas palabras, que el simbolismo de tener a la primera selección británica desde los Juegos de Roma 1960 le afectaba poco.
Apenas trascendió esta semana la voluntad inglesa de conformar el cuadro británico para pelear por un boleto para Río 2016 y ya han reaccionado los directivos galeses, escoceses e irlandeses del norte, dejando claro que eso no va a pasar.
Esperable tras un renacimiento destinado a una inmediata redesaparición.
Twitter/albertolati