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Olimpiónicos. Héctor Reyes

Itzel Ubiarco

26, noviembre 2014 - 9:20

26 noviembre 2014. Héctor Reyes

DENTRO de los refranes populares, uno de los más conocidos en el deporte tiene que ver con el mundo de la hípica y esto tiene que ver con la carrera que entablaron México y Cuba, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014, y reza: “Caballo que alcanza gana”. Ayer Cuba, después de once días, se colocó arriba de nuestro país en el medallero.
Los pronósticos, aunque van de acuerdo con lo establecido por las autoridades deportivas previo al arranque de los Juegos, de 98 a 133 medallas de oro. El primero realizado por las áreas metodológicas del Comité Olímpico Mexicano y la Comisión Nacional de Cultura Física y el segundo la suma de los documentos firmados por las Federaciones Deportivas Nacionales, los cubanos con 200 atletas menos según parece  continuarán con la supremacía de la región.
Los cubanos comenzaron su reestructuración a partir del cambio de dirigencia y dentro de los Juegos se ha mencionado sólo cuatro deserciones en su delegación; los resultados los han obtenido en deportes cuya fortaleza está por demás conocida y algunas sorpresas como el oro en pentatlón moderno en un país donde no tienen caballos.
El sistema cubano se basa en la educación, de ahí parte y termina su pirámide desde la detección, alto rendimiento y graduación en educación física. No les ha sido fácil tener fogueo internacional y perdieron supremacía en algunos deportes en el contexto mundial, entre ellos el voleibol y judo femeninos. Pero, la pregunta que nos interesa: ¿Qué ha pasado con la actuación de México en la recta final de los Juegos? ¿Por qué no se pudo sostener nuestro país como anfitrión en la cima del medallero? ¿Habrá oportunidad de la remontada? Y ¿Qué deportes quedaron a deber?
Será que los varones no han respondido como las damas en el medallero. Recordamos sólo figuras femeninas que han quedado en el imaginario social:  las seis preseas de oro de Nuria Diosdado, las cuatro de Fernanda González, las tres de Paola Longoria, los títulos de las sinaloenses María Espinoza, Briseida Acosta e Itzel Manjarrez en taekwondo, de otra sinaloense Tania Mascorro en levantamiento de pesas, las dos preseas doradas de Alejandra Zavala, el histórico título por equipos femenil de florete o la corona de la jugadora de tenis de origen cubano Yadira Silva… y así podríamos continuar.
Pero, dentro de un diagnóstico el sábado podríamos dar a conocer un balance general. Son muchas platas que pudieron ser oros y figuras que no dieron para más. Y, así como el tango, es probable que nos ganen “por una cabeza”.
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