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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

19, noviembre 2014 - 9:32

19 noviembre 2014. Daniel Reyes

CAMALEÓNICO
Ilusión
En todas las caritas de los aficionados al balompié en el país de la patada brillaba esa chispita de esperanza después de mirar cómo el combinado nacional, dio cuenta de la otrora naranja mecánica, y para mayor beneplácito, a domicilio de ésta.
Fue un gusto ver cómo el equipo tricolor (que tiene mucho corazón y cuando se le da su regalada gana lo muestra) le hizo el juego a Holanda; la capacidad del llamado “HH” para enfrentar rivales por racimos; el regreso triunfal de Carlitos Vela (con todo y su enigmática sonrisa); así como la oportunidad “borjística” del “Chícharo para hacerse presente en el marcador y voltear la tortilla a favor; igualmente la suerte montada en las ganas de la defensiva, que se revolvió como gato y pudo contener la marea naranja, para quedarse con todo el botín a fin de cuentas.
Nos ilusionamos más, porque el general “Piojo” nos demostró que había aprendido la lección y mantuvo la ventaja, acertando en los cambios finales, sin darle mayores oportunidades al rival para hacer la grosería.
Así nos dormimos con el sueño de venganza consumado, y aunque dicen que la venganza nunca es buena porque mata el alma y la envenena, en esta única ocasión eso valió mami.
Realidad
Sin embargo, otra vez nos alcanzó la realidad, esa que muchas veces llega como balde de agua helada y nos agarra comiendo moscas. Así resultó el tiro en Bielorrusia; un rival que como usted lo pudo observar tenía menos peligro que jugar con un avioncito de papel, o acostarse a echar un coyotito.
Al principio ambos contendientes nos regalaron un round de estudio que duró como quince minutos; en donde no se hicieron ni un triste guiño; después, parecía que se desentumecían; pues agarraban más el esférico e intentaban sacarle sangre al oponente; como la lógica lo marca, se adelanto en el marcador el más fuerte; sin embargo, el local no cejó hasta emparejar; volvió el Tricolor a adelantarse y los dueños de la helada casa a alcanzar; en esos escarceos, notamos las limitantes técnico-tácticas-mágico-musicales de los rusos blancos, quienes al final se salieron con la suya.      
Conclusión
Los resultados de la minigira europea a primera vista resultan confusos, pues comenzó con un heroico resultado en los países bajos; aunque después se fue a arrastrar la cobija y el apellido al gélido terruño bielorruso.
Y aunque el cuadro utilizado en uno y otro lugar fue completamente distinto; aún así, no se explica por qué cambió tanto el accionar verde.
La única hipótesis que toma fuerza es el “síndrome del camaleón”, esa transformación  que nos ocurre cuando nos acoplamos a un lugar, sin darnos cuenta que no es el mejor procedimiento.
Dirían los que saben del coco y sus secretos; con una simple y sencilla explicación: inconsistencia.
Y ante la pregunta obligada a esos estudiosos: “¿Y cómo se cura?”.
La respuesta es obligada: “Usted me preguntó qué es, no cómo se quita”. 

Cierro con una obra titulada “Doctor siquiatra”
El Tricolor salió fuerte contra Holanda,
Y en el frío tembló como gelatina.
Esta no es idea de una parranda:
“¿Y si juega siempre contra Argentina?”

Y si no, quéjense a la FIFA
Twitter: @pollodetlalpan