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4, julio 2023 - 16:30

┃ José Ángel Rueda / ENVIADO

El Mágico González fue inmortalizado en un mural en San Salvador / Foto: Luis Garduño

La forma en la que los salvadoreños pronuncian la palabra “Mágico” tiene algo de peculiar. No es un adjetivo, sino una certeza, es decir, algo que no acepta otro concepto más que el que se piensa. La distinción corresponde a Jorge González, el futbolista que cambió la historia del fútbol en El Salvador por lo que hizo, pero sobre todo por lo que pudo hacer.

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De melena larga y figura espigada, el futbolista salvadoreño conquistó las canchas españolas con el Cádiz, pero también los bares que por las noches eran testigos de la cara oculta del genio, el futbolista más humano. La fiesta no mermaba el rendimiento del hombre que hacía magia. Pero sin saberlo, le iba quitando un tiempo precioso, poniéndole fin a lo real, para darle lugar al mito.

Foto: Luis Garduño

Es tan fuerte su figura que por las calles de San Salvador de pronto se aparece, como imagen que invoca la de, pintado en alguna pared. Uno de los grandes murales está en el estadio que lleva su nombre, creado por el artista Rodo Díaz, uno de los millones de salvadoreños que ha aprendido a idolatrar al futbolista que lo tuvo todo para ser el mejor del mundo, pero le ganaron sus pasiones.

Foto: Luis Garduño

“Él es del pueblo, él salió de jugar en las calles, eso nunca lo perdió. Incluso Maradona un día dijo que si había una persona con más talento era el Mágico González. Hay cantidad de canciones e historias sobre él, es lo que lo rodea lo que lo hace más grande”, cuenta el artista, en entrevista con ESTO.
Protagonista de un tiempo que parece quedar demasiado lejos, el Mágico perdura en la memoria colectiva gracias a los relatos de quienes lo vieron jugar. “El más grande de todos”, suelen decir, como sentencia, en una frase que vale para explicar lo inefable.

Foto: Luis Garduño

“Lamentablemente yo no pude verlo jugar, pero hay cantidad de videos, acá va trascendiendo de generación en generación, los niños saben quién es el Mágico. Toda la gente lo conoce, y mi sueño es poder tomarme una foto aquí con él en el mural”, dice Rodo.
El mural retrata el momento previo a genialidad, la mirada levantada. Y el futbolista a punto de la gambeta, la magia que le da sentido al mote.
“Hay una fotografía emblemática, del Mundial de España 1982, cuando él tiene la pelota. Y se sabe que cuando agarra esa postura es porque ya va a tirar una finta o algo”.

Foto: Luis Garduño

Con los años, la figura del Mágico se ha mitificado. Hay quien dice que por las noches uno lo puede encontrar manejando un taxi, con su cabellera blanca, libre como él, hablando poco. Pero hay días en los que aparece y la gente lo venera. “Mágico, Mágico”, le gritan, con el tono característico.
“Desde que empecé a pintar mi sueño era pintar al Mágico, mi primer trabajo en la universidad fue sobre el Mágico González. Tengo años intentándolo y gracias a dios se logró”, dice Rodo.
“Para mí la verdad es que es un sueño cumplido, pintar en el estadio nacional de El Salvador y sobre todo poder plasmar a Jorge El Mágico que para mí y para todos los salvadoreños es un ídolo increíble”.

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