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24, diciembre 2021 - 16:44

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El Jamaicón Villegas le dio origen a la nostalgia / Arte: Noé López

¿Te ha pasado que en tus viajes al extranjero sientes que algo te falta? Quizá te gustaría posar en un edificio o en un monumento junto a tu madre, incluso es posible que extrañes el picante y hasta el sabor de las comidas mexicanas. La añoranza de esos sabores tan especiales o la necesidad de regresar a casa a seguir con la “rutina”, es una de las sensaciones que más de uno ha experimentado en sus viajes por el extranjero, y que por extraño que parezca da vida a lo que ahora conocemos como el Síndrome del Jamaicón.

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¿Quién es José Villegas Tavares?

José Villegas Tavares, mejor conocido como “el Jamaicón”, fue uno de los mejores defensas en la historia del futbol mexicano. Estuvo activo durante la década de los 50 y 70. Nacido en la ciudad de Guadalajara, se convirtió en una de las leyendas máximas de Chivas. Ahí logró los ocho títulos del Campeonísimo, además, fue pieza clave de la Selección Mexicana en la clasificación a los mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962.

Al comienzo de su carrera con Chivas, el “Jamaicón” percibió su primer sueldo de 250 pesos. Pero su posición como lateral izquierdo y su gran capacidad de juego, le valieron colocarse como uno de los mejores futbolista y elementos clave del Rebaño Sagrado.

Pese a su trayectoria, José Villegas quedó pasmado en la memoria colectiva por una de las anécdotas que marcaría un antes y después en el futbol mexicano, así como el origen de su peculiar apodo “Jamaicón”, que en alguna de sus entrevistas reveló cuál fue el origen del mismo.

Tavares señaló que el apodo del ‘Jamaicón’ se dio durante su infancia. De niño era muy llorón a causa de la nostalgia que le daba que su madre saliera a trabajar. Uno de sus vecinos lo apodó de tal forma como un sinónimo de ‘chillón’. Ese sobrenombre lo llevaría hasta sus más grandes días de gloria con el equipo de Chivas.

Hay quienes incluso aseguran que el apodo del “Jamaicón” le fue otorgado a José Villegas por su particular gusto por el agua de jamaica. Sin embargo, esto solo se trató de una leyenda urbana.

La historia detrás del Síndrome del Jamaicón

El llamado Síndrome del Jamaicón, es uno de los términos coloquiales para hacer referencia a aquellas personas que sienten nostalgia al encontrarse en un país distinto a su origen de nacimiento, sin embargo, la historia detrás de este padecimiento es una de las tantas anécdotas que nos ha dejado el futbol a lo largo de su historia.

De cara al Mundial de 1958, justo la noche previa al partido de preparación, la Federación Mexicana de Futbol organizó una cena para la Selección Mexicana en Lisboa, pero durante el evento se percataron que el ‘Jamaicón’ no se encontraba.

Ignacio Trelles, entonces director técnico de la escuadra tricolor, preocupado por su delantero estrella, comenzó a buscarlo por todos lados. Lo encontró en un jardín, triste, tirado con las piernas dobladas y las rodillas en el pecho. Se acercó a él y le preguntó si ya había cenado.

La respuesta del ‘Jamaicón’ fue el detonante para el famoso síndrome que lleva su nombre. “¡Cómo voy a cenar si tienen preparada una cena de rotos. Yo lo que quiero son mis chalupas, unos buenos sopes o un rico pozole y no esas porquerías que ni de México son”.

Previo al Mundial de Chile 1962, México viajó a Londres para enfrentar en un duelo amistoso a Inglaterra. Esa tarde Nacho Trelles decidió alinear al Piolín Matan en sustitución del portero Antonio ‘La Tota’ Carbajal. El ‘Piolín’ se mostró inseguro, sin embargo, Trelles le dijo que no se preocupara que tendría todo bajo control con el ‘Jamaicón’ en la defensa.

A pesar de ello, el resultado no fue lo que se esperaba; el partido terminó 8-0 a favor el equipo inglés.

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Al finalizar el partido, el ‘Jamaicón’ fue entrevistado sobre su incapacidad de frenar el ataque inglés. El defensor respondió que extrañaba a su mamacita, que llevaba días sin tomarse una birria y que la vida no era vida si no estaba en su tierra.

A partir de entonces la nostalgia por la añoranza del país de nacimiento mientras se está en un lugar lejano se catalogó como el Síndrome del Jamaicón.