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24, junio 2018 - 8:08

┃ AFP

kroos

Foto: Reuters

Si hubiera escuchado a sus compañeros de equipo, Toni Kroos no habría marcado nunca el antológico gol en el último suspiro para la victoria 2-1 de Alemania ante Suecia, el sábado en Sochi, y los campeones del mundo estarían con pie y medio fuera del Mundial.

Ese gol histórico tiene a su vez una leyenda propia: cuando Timo Werner consiguió la falta en el lado izquierdo del área quedaban treinta segundos del tiempo añadido. Kroos y Marco Reus se dirigieron directos hacia el balón.

Desde el banquillo, el defensa Mats Hummels, que no jugó el partido por un dolor cervical, intentaba comunicarse con Kroos: “Le grité muy fuerte que debía centrar” para buscar el remate de cabeza de un compañero de equipo, relata Hummels. “Después me lo reprocharon en el vestuario”, reconoció con una sonrisa.

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En el campo, Reus, con la confianza por las nubes desde que había empatado el partido en el minuto 48, se dirigió a Kroos y le pidió tirar él mismo esa falta, considerando que era capaz de marcar directo pese al poco ángulo y la barrera de dos jugadores.

Kroos contó su respuesta: “Le dije que no estaba convencido”. La autoridad del jugador del Real Madrid hizo el resto: “Luego nos decidimos por una combinación que permitiera abrir el ángulo de tiro”.

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El resto es lo que todo el mundo pudo ver en el estadio y en las pantallas de todo el mundo. Kroos dio un pequeño pase en corto a Reus, situado a su derecha y que se la acomodó a su compañero, para que Kroos enviara un misil a la escuadra contraria.

Alemania ganó 2-1 a Suecia y salió de una situación crítica, ya que un empate le hubiera dejado con la clasificación a octavos muy difícil.

La victoria frente a los suecos, después de la caída ante México en el debut, revitaliza a Alemania, que se jugará la clasificación el miércoles en su partido de la tercera jornada contra Corea del Sur.