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6, abril 2024 - 8:27

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Blue Panther perdió ante Bryan Danielson en lucha. Foto: Ramón Romero

La batalla entre dos figuras CMLL vs AEW comenzó para desatar “una guerra”: Bryan Danielson contra Blue Panther. No hubo toque de espaldas, sino que la lucha fue a rendición. Se esperaba un duelo de llaves magistrales y lucha a ras de lona.

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Un espectáculo de luces de toda la afición iluminó la Arena México. Para recibir al maestro lagunero, todo el respetable le aplaudía, incluso su rival que veía como llegaba su ídolo de la infancia a luchar contra él.

Danielson cumplió el sueño de la gran mayoría de los aficionados: luchar en la catedral de la lucha libre en el mundo contra su máximo ídolo.

El grito eufórico de “esto es lucha” retumbaba en las gradas. Cuando apenas iniciaba la primera toma de réferi, la ovación no era por la noche que comenzaba para los gladiadores. Sino por su carrera, su trayectoria y su historia.

La habilidad del mexicano Panther, que está intacta pese a la edad, dejaba boquiabiertos a todos aquellos incrédulos que veían expectantes.

El primer juego de llaveros bastó para que el público tuviera al mexicano como su favorito. Pues su nombre volvía a sonar a cada rato por toda la arena. Mientras que Bryan era abucheado cuando sometía al Lagunero.

“Yes, yes, yes” retumbaba de nuevo en la arena. Bryan sacaba Panther del ring. Lo azotaba contra el piso, se dejaba querer por el público y volvía a someter al nacional con patadas y vuelos. La noche parecía perdida para el maestro.

Por segunda ocasión en la noche Bryan ponía en toque de espaldas a su rival y el réferi le mostraba que no había toque de espaldas que era rendición.

Las cuerdas salvaban a ambos gladiadores que cada que estaban a punto de perder estiraban alguna extremidad y se salvaban de la derrota.

BLUE PANTHER NO SOPORTÓ LOS CASTIGOS QUE RECIBIÓ EN EL BRAZO

En una llave contra el brazo de Panther, el Lagunero no aguantó el dolor y se rindió. La afición explotó, algunos en felicidad y otros en tristeza.

El mexicano tomó el micrófono y reconoció que su rival había sido mejor, pero quería una revancha en Estados Unidos.

Bryan aceptó el reto. Se puso de rodillas frente al mexicano y le dijo que era su ídolo, le agradeció con voz temblorosa al borde del llanto y se levantó agradeció a la Arena México que miraba conmovida y comenzaba a cantar “yes, yes, yes.”