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15, abril 2024 - 6:00

┃ Elihu Llano

Varios futbolistas menores de 30 años regresan a la Liga MX / Foto: Mexsport | Luis Garduño

Gerardo Arteaga, Diego Lainez, Eugenio Pizzuto y Érick Gutiérrez son los casos más recientes de futbolistas que, sin tener todavía los 30 años cumplidos, deciden dejar el futbol europeo y regresar a la Liga MX. Muchos atribuyen esto a falta de fortaleza mental o ambición por dinero, aunque existen otros factores que desembocan en su retorno prematuro.

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El estilo de vida fuera del país es un factor a considerar: “Vivir en Europa es demandante tanto a nivel físico como en el entorno. Nosotros vamos, invitamos a los amigos pero la convivencia en Europa es diferente, la soledad pesa”, asegura Claudia Rivas, psicóloga deportiva y encargada del área en Club América.

Foto: Luis Garduño

Los latinos son calificados en la mayor parte del mundo como personas unidas, que buscan siempre compartir momentos juntos tanto entre amigos como en familia, cosa que en Europa no es así. Al tener que someterse a un cambio de esta índole a tan temprana edad, es un reto doloroso. Esto aunado a la carga de los viajes y las críticas por el resultado inmediato.

La vida del futbolista profesional parece soñada para muchos, sobre todo cuando existe la posibilidad de emigrar a Europa. Pero en realidad esto requiere de mayor exigencia y compromiso consigo mismo y con la familia: “A veces no valoramos todo lo positivo que es vivir en México y lo doloroso de nuestra cultura porque nosotros sí visitamos a la abuelita. Vivir en Europa es demandante tanto a nivel físico como en el entorno. En Europa no se vive tanto en las grandes ciudades sino en el pueblito. Y estos a veces son cerrados y tardan en hablarte y te ven como extraño. Pues de repente es llegar a un aislamiento que los jugadores lo sufren, al igual que sus hijos y sus parejas. Puede ser esto exceso de amor, porque yo no quiero que mi pareja sufra.”

Foto: Luis Garduño

El primer caso conocido de un jugador mexicano que extrañara su país fue José Villegas, a quien se le adjudica el “mal del Jamaicón”. El ex jugador del Guadalajara estuvo en la Copa del Mundo de 1958 y 1962, pero según sus palabras, extrañaba sus “tlacoyos y garnachas”, es decir, ‘sentirse como en casa’.

Poco a poco, este empieza a ser un factor más recurrente en los futbolistas jóvenes que vuelven a la Liga MX. De los casos mencionados, Eugenio Pizzuto y Diego Lainez juegan en Tigres, Erick Gutiérrez en Chivas y Gerardo Arteaga en Rayados de Monterrey. El más grande estos exponentes es el ‘Guti’ con 29 años.

Identidad social, razón por la que algunos aficionados dependen emocionalmente de un resultado de futbol

A lo largo de los años, varios aficionados se han viralizado en redes sociales por las derrotas del equipo de futbol al que apoyan. El caso más popular es el de Gónzalo, de quien aún se hacen memes por un juego donde Chivas perdió y una de las personas que lo acompañaba en el Akron, vio cómo golpeaba la pared: “te están viendo tus hijos”.

Foto: Luis Garduño

El sentirse apegado a un club de Liga MX o Selección Nacional, al punto de que la estabilidad emocional dependa de un resultado, se debe a una identidad social, asegura Claudia Rivas, psicóloga deportiva: “Por ejemplo, yo no le voy al América, yo soy el América. El aficionado no le va a la Selección, sino que me identifico tanto que no pierde el equipo, pierdo yo. Y dependiendo de la historia de cada quién, me mueven las pérdidas, es decir: me duele que me hayan maltratado en el trabajo. Que tenga problemas familiares, broncas con mis papás, etc“.

En ocasiones, los aficionados se rigen por la inmediatez del resultado. Es decir, cuando el equipo al que apoyan pierde, empiezan a abuchear a los jugadores y a insultarlos, cuando una manera diferente de exigir resultados puede ser el aplauso, pues “sirve para señalar dónde está el camino de la corrección cuando cometemos errores”.

Foto: Luis Garduño

El futbolista profesional siempre intenta dar todo de sí en la cancha, pero no está exento de errores. Aunado a ello, también está el factor de la disciplina y la constancia. A las personas no las define un resultado, sino el trabajo del día a día.

“Nos hace felices ganar pero sólo nos define el trabajo del día a día, pero a veces confundimos exigir con humillar, abuchear a nuestro equipo. Pero hay que tener fe porque ellos siempre entregan incluso más de lo que pueden”, afirmó.

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