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13, febrero 2024 - 8:54

┃ Yael Rueda

Maravilla Martínez tiene una gran historia de superación / Foto: @RacingClub

Su nombre de pila es Adrián, sin embargo, en el futbol argentino ya todos lo conocen por el sobrenombre que se ganó: Maravilla Martínez. Y es que el apodo va más allá de su talento en las canchas: su historia de superación es la que lo marcó para convertirse en una sensación.

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El Maravilla Martínez llegó a Racing Club en el actual mercado de pases por una cifra cercana a los dos millones de dólares. Su trabajo en Instituto de Córdoba, donde marcó 18 goles en 41 partidos, lo convirtieron en uno de los objetos de deseo de la liga argentina.

Es más, ese talento ya quedó de manifiesto el pasado viernes, cuando Martínez le clavó un hat-trick al San Lorenzo.

Maravilla Martínez estuvo en la cárcel

La historia del atacante está bastante distante de ser la de un “pibe” que tuvo todas las comodidades para lograr el suelo de ser futbolista. Es más, no se formó en las inferiores de ningún equipo.

Lo que sí solía hacer era trabajar como recolector de basura y al mismo tiempo como albañil, así podía ayudar a su familia.

Lo más difícil de su vida fue que en el 2014 el hermano de Adrián fue baleado, así se desencadenó la historia, pues el agresor sufrió el robo e incendio de su casa. De eso fue acusado Adrián Martínez, quien tuvo que pasar siete meses en prisión hasta que su inocencia fue probada.

“No es lindo. Pasan muchas cosas. Hay mucha hambre. Dormís, comés y te acostás en el mismo lugar”, le contó en una nota a TN.

”Después de salir de la cárcel no podía conseguir trabajo porque tenía una mano lastimada. Le pedí a Dios que me diera la oportunidad de jugar al fútbol y acá estoy”, agregó.

Al salir de la cárcel se probó en el futbol

Dios, la vida, el destino, o algo le dio la oportunidad de cumplir con el sueño. Decidió hacer pruebas en Defensores Unidos, club de la Primera C y terminó por debutar a los 22 años.

Ahí llamó la atención del Atlanta gracias a que marcó 34 anotaciones en 73 partidos. Esos números los refrendaría con 15 goles una vez que llegó al máximo circuito.

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Para el 2018 jugó en Sol de América, Libertad y Cerro Porteño de Paraguay, aunque en este último no completó ni una decena de partidos, así que decidió dar el salto a Brasil para jugar con el Coritiba.

En 2023 comenzó a jugar con Instituto y actualmente ya la rompe con la Academia.