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27, junio 2023 - 13:00

┃ Héctor Alfonso Morales

Luis García recordó su molestia con Mejía Barón por dejarlo en la banca. FOTO: Mexsport

Luis García entró al cuarto de Miguel Mejía Barón y, minutos más tarde, salió muy enojado durante la Copa América. No fue una discusión, ni una negociación, simplemente, era un anuncio, quizá, uno de los más crueles en la carrera del ex delantero de la Selección Nacional.

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Mejía Barón había apostado por dejar en la banca a Luis en plena Copa América de 1993. Poco importaba su etiqueta de ser atacante del Atlético de Madrid y estar – si no en el clímax- en uno de los puntos más importantes de su carrera. A García no le gustó la decisión y se lo reprochó a su “padre futbolístico”, al cual le dejó de hablar. La distancia se abrió entre ambos, un abismo se generó, pero que, paradójicamente, nunca afectó al equipo.

El hoy comentarista tiene los recuerdos frescos de aquellos momentos en Ecuador, donde la Selección de México estaba por cruzar un sendero que los volvería inmortales en la historia del balompié tricolor.

“Yo jugué contra Colombia, perdimos 2-1 con el gol fantasma de Machala. El partido contra Argentina de la fase de grupos, yo no lo juego porque me regreso a España para jugar contra el Zaragoza. Lo ganamos y quedamos en tercer lugar para clasificar a la Recopa que ahorita es la Europa League. Entonces, no juego el partido contra Argentina, regreso y  juego contra Bolivia: lo hice de manera horrible, un partido horroroso, empatamos a cero goles y pasamos a la siguiente ronda para enfrentarnos a Perú”, recuerda García. Fue el preámbulo de la discusión.

LUIS GARCÍA SE ENTREÓ QUE NO SERÍA TITULAR EN LA COPA AMÉRICA DE 1993

“Miguel Mejía Barón me manda llamar a la habitación y me dice: ‘tú y Hugo están jugando muy mal’”, rememora el analista. “Zague era suplente, Hugo y yo éramos los titulares, pero (Mejía Barón) me explica: ‘Tengo que decidirme por alguno, porque Zague anda muy bien. Entonces los dirigentes me están pidiendo que saque de la selección a Hugo Sánchez y eso no va a suceder. Tienes un futuro importante en la Selección’. Terminaron jugando Hugo y Zague de puntas”, ahonda. El enfado del canterano de Pumas. ¿Cómo era posible que el entrenador más determinante en la carrera de Luis García haya preferido dejarlo en el banquillo de suplentes cuando había sido bicampeón de goleo en México y había dado el salto a Europa?

Miguel Mejía Barón era el técnico de México en la Copa América 1993. FOTO: Mexsport

El estratega tenía sus razones, porque el mismísimo Tigre, Emilio Azcárraga Milmo, dueño de la entonces hegemónica Televisa, le había pedido que  le “cortara la cabeza” del combinado tricolor a Hugol, por haber liderado un movimiento de jugadores en pro de la eliminación del Draft, que trataba a los profesionales del balompié como mercancías. Ese contexto no fue consuelo para Luis García, según expone.

GARCÍA POSTIGO LE DEJÓ DE HABLAR A MEJÍA BARÓN

“Yo me acuerdo que me enojé muchísimo con Miguel. Me salí del cuarto y estuvimos hasta cuatro meses sin hablarnos con mi papá futbolístico, a quien más le debo en el futbol en mi carrera. Estuve distanciado con Miguel por esa decisión, pero él la tomó desde un lugar con sabiduría, jerarquía y una honorabilidad diciendo ‘yo saco a los jugadores porque lo decido así, no porque alguien me lo pida.Me están pidiendo que saque a Hugo, pues no lo voy a sacar’”, describe.

“Yo me llevaba muy bien con todos, era el único futbolista que estaba jugando en España. Yo le hice ver mi malestar a Miguel, pero me lo comí. Fui a la banca contra Perú (cuartos de final), no entré ni un minuto; si entré contra Ecuador (semifinales) algunos minutos o algo así. Luego contra Argentina (la gran final), me metió Miguel, aparecí en la segunda mitad”, refiere.

La desazón del Niño Artillero fue evidente, palpable por jugar 247 de los 540 minutos posibles en esa Copa América. La molestia la tenía en el corazón, en las entrañas y en la cabeza. Pero ese sentimiento de enojo no fue motivo suficiente para que el grupo de la Selección Nacional se fragmentara y viniera la debacle. Todo lo contrario.

LUIS GARCÍA NO DIJO NADA A HUGO SÁNCHEZ

“Ese grupo de jugadores tenía un grandísimo respeto por cada uno. Si te tocaba jugar, jugabas, si no, te tocaba ir a la banca, te callabas la boca, te callabas el hocico y apoyabas. Éramos muy solidarios el uno con el otro, más allá de mi molestia que se la hice saber a Miguel”, manifiesta García.

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-¿Le hiciste saber de tu molestia a Hugo Sánchez?

-No, no, no. Al único que se lo hice saber fue al entrenador. Los jugadores éramos una piña, muy unidos. En ningún momento, me enojé con ningún compañero. Al revés, estuve apoyando todo el tiempo desde la banca hasta el día de la final de la Copa América. A Miguel se lo dije porque es quien tomó la determinación. Le dije que hoy no estaba de acuerdo con su decisión y, pues sí, hubo meses de no dirigirnos la palabra.

El rostro de Luis García, a 30 años de distancia de aquella Copa América, ya no denota molestia, sino que esa aventura por la Copa América ya es parte del anecdotario de su vida. El enojo se transformó, con el paso del tiempo, en reconocimiento a la sabiduría de Miguel Mejía Barón. Al Niño Artillero aún le brillan los ojos cuando de su boca sale el nombre de su padre futbolístico, por más que lo haya confinado a la banca en una de las más grandes actuaciones de México en un torneo oficial.

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