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9, octubre 2022 - 12:02

┃ José Ángel Rueda

La NFL estuvo en Londres. | Foto: Cortesía

Algo tiene Londres que enloquece los partidos. Por segunda semana consecutiva, el encuentro en la ciudad europea tuvo un final dramático. Esta vez fueron los Giants quienes protagonizaron la hazaña, al venir de atrás para derrotar 27-22 a los Packers.

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Los recurrentes problemas de los Green Bay para cerrar sus partidos durante las segundas mitades se combinó con el espíritu combativo de los Gigantes, un equipo que cada día tiene más impregnada la personalidad de su entrenador en jefe Brian Daboll, y cuando eso ocurre, cosas buenas le suelen pasar a los de Nueva York.

Green Bay transitó los primeros dos cuartos sin demasiados problemas. Aún le cuesta ser el equipo explosivo que solía ser en el pasado cuando Davante Adams lideraba el cuerpo de receptores, pero Aaron Rodgers de a poco encuentra soluciones.

Este domingo tocó el turno del veterano Randall Cobb, un viejo conocido del quarterback que sirvió de catalizador de la ofensiva y acercó el balón lo suficiente para que llegaran los primeros puntos.

Los Packers llegaron a tomar una ventaja de 10 puntos, gracias a un gol de campo de Mason Crosby y un touchdown de Allen Lazard durante el primer cuarto; los Giants, sumamente lentos durante esos primeros quince minutos, apenas respondieron con un gol de campo de Graham Gano.

El equipo comandado por Rodgers no tuvo mucho problema para repetir la dosis durante el segundo cuarto, ahora con un touchdown de Marcedes Lewis, en una gran jugada en la que quedó solo gracias al engaño, además de otros tres puntos cortesía de Crosby.

Los de Nueva York, muy dependientes del poder de Saquon Barkley, recortaron la brecha gracias a un acarreo del ala cerrada Daniel Bellinger. El marcador se fue 20-10 al descanso.

La suficiencia de los Packers se vió empañada en el segundo medio. El equipo que movía las cadenas con soltura quedó lejos de serlo. Por el contrario, los Giants despertaron. El equipo de Nueva York comenzó a tomar confianza y logró acercarse a una posesión gracias a otro gol de campo de Graham Gano en el tercer cuarto, para posteriormente dar paso a un cierre de infarto.

A pesar de que una lesión en el hombro puso en duda su continuidad de Saquon Barkley en el partido, los Giants montaron una ofensiva plagada de épica, con series al borde del abismo, pero que culminó con un touchdown del corredor Gary Brightwell.

Con la pizarra empatada, los neoyorquinos no se conformaron y un regreso milagroso de Barkley, quien puso el balón en la zona roja gracias a una escapada y posteriormente liquidó él mismo con un acarreo a las diagonales, tomaron la ventaja.

Green Bay todavía hizo un último intento, al llevar el balón a la zona de gol de los Giants, pero Rodgers no pudo concretar su obra y la igualada se quedó en intento. En el afán de perder el mayor tiempo posible, los de Nueva York todavía regalaron dos puntos con un safety, pero ni el Ave María de Rodgers les iba a quitar ese triunfo.

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