28, julio 2021 - 12:06

┃ José Ángel Rueda

SWIMMING-OLY-2020-2021-TOKYO

FOTO: AFP

Apenas finalizada la prueba que la encumbraba como campeona olímpica de los 1500 metros libres, Katie Ledecky soltó un manotazo furioso al agua. La nadadora estadounidense, extenuada después de recorrer 15 veces la alberca, se dio tiempo para celebrar su primer oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Normalmente serena tanto en la victoria como en la derrota, Ledecky quiso esconder detrás de los goggles los esbozos de lágrimas. La reina de la natación en Rio 2016, conoce bien las sensaciones que nacen de un triunfo, sin embargo, el de la noche del martes en el Centro Acuático de Tokio estaba cargado de otros sentimientos.

DURO GOLPE

Apenas una hora antes, la norteamericana recibió uno de esos golpes capaces de mover los cimientos de toda una carrera. En la final de los 200 metros libres, Ledecky vio una vez más cómo su reinado quedaba en manos de la australiana Ariarne Titmus. A diferencia de los 400 metros libres, el lunes pasado, cuando la norteamericana quedó segunda a tan sólo .67 décimas de su oponente, la historia de los 200 la dejó fuera del podio, en un sorprendente quinto lugar, a 1.71 segundos de la campeona, tiempo que en natación puede ser una eternidad.

Entonces, cuando el mundo de la velocidad se le vino encima, Ledecky, de 24 años, apeló a la cadencia y la distancia para recuperar la confianza. La estadounidense dominó la prueba de principio a fin, con una exhibición acorde a la leyenda, dos segundos por encima del récord olímpico que ella misma implantó en las clasificaciones. Los 1500 metros, recién incluidos en el programa olímpico, llevan su esencia.

Ledecky, en soledad, aún deberá pelear por el oro en los 800 metros libres, prueba en la que también aguarda Titmus. Los Juegos Olímpicos, cuyo guion casi siempre resulta impredecible, resignificaron su rol. La nadadora, que llegó como la gran favorita afronta una faceta distinta a la de Rio 2016, donde encontró poca resistencia, en Tokio 2020 ha tenido que nadar a contracorriente. Las seis medallas de oro ya son una utopía, sin embargo, el reto está en su resiliencia

DE PRINCESA A REINA

La irrupción de Katie Ledecky se dio en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Con apenas 15 años, la nadadora estadounidense dejó claro su potencial al ganar la medalla de oro en los 800 metros libres. En aquel entonces, el mundo ya la consideraba como una promesa, situación que se confirmó en Rio 2016.

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La nadadora llegó a tierras brasileñas con 19 años. En los Juegos del adiós de Michael Phelps, Ledecky logró acaparar los reflectores que le valieron el título de Reina. La estadounidense se colgó cuatro oros. Los 200, 400 y 800 metros libres la encontraron en plenitud, en lo más alto del podio. La otra presea se la colgó en el relevo de 4×200. Hubo una plata, en el relevo de los 4×100, en los que Estados Unidos sucumbieron ante el poder de Australia, que se llevó la prueba instaurando un récord olímpico, con un tiempo de 3:32.39.

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