Somos Versus

Somos Versus

3, agosto 2022 - 5:05

Somos Versus

POR EQUIPO DE SOMOS VERSUS

 

No es novedad que las futbolistas profesionales  todavía no tengan la posibilidad de vivir al 100% de su práctica deportiva, ya que sus salarios actuales no les permiten alcanzar estabilidad económica. Sin embargo, el papel de las mujeres dentro de este deporte, se encuentra en desarrollo a nivel mundial con un solo objetivo: la profesionalización del futbol femenil. 

 

Por esta razón, muchas jugadoras han tenido que elegir entre luchar por su sueño o dedicarse a otra profesión, manteniendo uno o dos empleos adicionales para alcanzar un mejor ingreso económico. 

Las jugadoras de la Selección Argentina de Futbol del 2019, mantenían un empleo paralelo al deporte. Algunas eran cajeras de supermercado, recepcionistas, becarias y cocineras, pero también había varias que estaban en el proceso de estudiar o finalizar una licenciatura para asegurarse un mejor futuro.

La portera del equipo de Bélgica, Nicky Evrard, decidió tomar las riendas de un negocio de brincolines e inflables, dedicándole sus días libres y vacaciones para así obtener un ingreso extra.

En México, la diferencia salarial es abismal: el salario del futbolista mejor pagado es 60 veces más alto que el de la futbolista mejor pagada. Esta situación dificulta que una futbolista profesional se pueda dedicar a ello como único ingreso. Tenemos el caso de Alicia Cervantes en 2018, quien a pesar de ser una gran jugadora, con el sueldo que recibía no le alcanzaba ni para cubrir sus traslados y cuando pidió un aumento se lo negaron. Tuvo que decidir hacer a un lado el futbol y buscar otro empleo.

Daniela Pulido, en Chivas, con tan solo 20 años de edad se tuvo que retirar. Dedicarse de forma profesional al futbol le consumía todo su tiempo y no vislumbraba un futuro seguro, pues tenía problemas con la directiva. Además, con su sueldo no podía cubrir la mayoría de los gastos y estaba dejando de lado sus estudios. Finalmente, decidió dejar el Club y buscar otras alternativas.

Son muchas las jugadoras que se han encontrado en esta situación y terminan por abandonar su sueño de ser futbolistas profesionales, una decisión difícil pero necesaria. Algunas jugadoras apuestan por confiar en que si el futbol femenil se desarrolla y recibe más apoyos, mejorarán sus condiciones. 

Mientras esto sucede, lo único que buscan es un salario que les ofrezca la opción de vivir con dignidad y estabilidad, además de contar con flexibilidad en los horarios de entrenamientos y partidos, para así también poder dedicar tiempo a un trabajo o a una licenciatura.

El futbol femenil se enfrenta a un atraso de más de 70 años, comparado con el varonil. Es necesario invertir para mejorar las condiciones de las jugadoras y sus oportunidades, para lograr que en un futuro cercano, las ligas deportivas femeniles logren ser financieramente rentables. Después de todo, el proyecto de la liga femenil mexicana continúa en desarrollo.