Ida y vuelta. José Ángel Rueda

José Ángel Rueda

4, agosto 2022 - 5:00

Ida y vuelta

La ilusión

POR JOSÉ ÁNGEL RUEDA

Para todos los que nos gusta el futbol, los veranos siempre han sido tiempos propicios para la ilusión; es decir, como si la vida nos concediera una oportunidad para conseguir todo aquello que soñamos. En cierto modo, el mercado de fichajes es eso, la posibilidad de comprar al futbolista de tus sueños sin desembolsar un solo peso.

No por nada, el aficionado pasa estos meses pegado al teléfono para saber si finalmente se hizo oficial el refuerzo que tanto piden, cuestionan a los periodistas, siguen tendencias con devoción, advierten señales con la intuición de los mejores investigadores. Las fuentes son de dudosa procedencia, pero a uno le basta con saber que si el río suena es porque agua lleva.

Las últimas semanas del Barcelona me hicieron recordar esos tiempos de la adolescencia, cuando cada mañana despertaba y lo primero que hacía era abrir las páginas del Sport y el Mundo Deportivo para saber si Zlatan Ibrahimovic ya había fichado por el Barcelona. La emoción de saber que el jugador más cotizado del mercado está cerca sólo es superada por el momento en el que la noticia se oficializa.

Al escribir este texto, traté de recordar cómo era la espera antes, cuando no había internet ni redes sociales, y uno sólo se enteraba por los noticieros o por el periódico. Recuerdo una tarde cuando mi abuelo me llamó y me dijo que Adolfo Ríos, ese portero de Veracruz que tanto admiraba, finalmente había fichado por el Necaxa. Esa noche me costó trabajo dormir de la emoción.

Los tiempos han cambiado, pero no pude evitar sentirme emocionado con la llegada de Lewandowski. Aunque ahora la noticia se desarrolla en tiempo real, y uno solo debe actualizar el feed para enfrentarse a un mundo de información, la alegría cuando aparece una imagen oficial del jugador en cuestión con los colores del equipo es incomparable, con todo y que a esa imagen le antecedieron decenas de montajes exactamente iguales. Es decir, la industria cambia, pero la ilusión siempre es la misma.

La magia del verano es esa, que uno ni siquiera tiene que pensar si el futuro será igualmente glorioso a como es el presente. Si los jugadores que recién llegan van a rendir como antes rindieron. Si Ibrahimovic se irá apenas una temporada después, o si Adolfo Ríos terminará jugando con el América. Sólo vale el ahora.