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Hablillas. José Ángel Parra
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José Ángel Parra

30, octubre 2023 - 6:00

FIFA

El circo del futbol no podía quedar fuera del Gran Premio de la CDMX. Al menos esa era la idea. Además de la cascarita con los universitarios César Chino Huerta y Juan Ignacio Dinenno, el tuzo Érick Sánchez y personalidades de la categoría del Brody Jorge Campos, Ricardo Peláez y el Bam Bam Iván Zamorano, en simpática convivencia con los pilotos de moda, Sergio Checo Pérez y Max Verstappen, al show no podía faltar la visita del presidente de FIFA, Gianni Infantino, quien además de disfrutar la carrera tenía reservada una noche inolvidable en el Museo de Antropología, entre alebrijes, cuijes, calaveritas de azúcar y una enorme ofrenda, adornada con la tradicional flor de cempasúchil.

El despilfarro no era gratis. Había que fortalecer relaciones con la FIFA, por aquello de algunos malentendidos provocados por el gobierno mexicano. Eso de quererle cobrar tributo a los dueños del balón, no va con el fair play. La parlería de los políticos, que hoy abogan por un estricto régimen fiscal, exento de condonaciones, contrasta con quienes acostumbran a extender la mano para recibir el cheque, libre de polvo y paja.

La cancelación por “motivos de agenda”, como pretende justificar la propia Femexfut, al desaire de los fifos, para dejar sobre la mesa el pastel con todo y nuez, no parece un buen mensaje. De ahí el generalizado mutis, cuando es obvio que la preocupación existe. Y si no, pregúntenle a Yon de Luisa, abandonado por la renovada federación, a su suerte. El candado que ha puesto el gobierno federal es el incómodo negrito en el arroz.

Pero de lo que se trata es hacer creer que la ausencia del jerarca italosuizo es cosa menor e intrascendente, que no inquieta a nadie, porque la relación entre “el máximo ente rector del futbol mundial y nuestras instituciones está en los mejores términos”, tal como lo dicta hoy el discurso oficial. Sin embargo, para quienes acostumbran a convivir con nimiedades resulta extraño que la televisión, inusualmente muda, deje pasar de largo el asunto, como si se tratara de un invitado de relleno. ¿A poco nadie lo sabía? Claro, a ellos les pertenece una generosa parte del pavo y a ninguno le conviene hacer escándalo. Porque el Mundial, después de todo, se tiene que jugar en México sí o sí, ¿o no, señor Infantino?