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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

30, octubre 2014 - 9:35

30 octubre 2014. Alberto Lati

LA sede más atípica de Río de Janeiro 2016 y, al mismo tiempo, la más alegre: el sambódromo acoge esta semana su primera prueba extraoficial de cara a lo que albergará durante los próximos Juegos de verano.
Este miércoles arrancó la edición cuarenta del campeonato brasileño de tiro con arco, con la novedad de que se efectúa por primera vez en el emblemático escenario consagrado al baile.
Ahí mismo, donde en cada carnaval desfilan durante largas horas las más importantes escuelas de samba de Río, será la arquería olímpica, al igual que el inicio y cierre de la maratón.
Construido en 1984 bajo diseño del genial Óscar Niemeyer, el sambódromo Marqués de Sapucaí ha sido aumentado en su aforo, aunque respetando la original indicación de tener simetría. Así, ha crecido de igual forma a sus dos lados, tras demolerse una vieja fábrica cervecera que obstruía esta ampliación.
Los cariocas suelen insistir, en tono serio y de broma, que la escultura que marca el acceso al sambódromo, es en realidad el trasero de una mujer con tanga, algo que es rutina ver en las diversas playas brasileñas. La realidad, es que no hace falta ninguna imaginación para hallar ese parecido. En todo caso, tal estrutura es el ícono que más resalta de esa instalación conformada por dos filas paralelas de tribunas de 700 metros de largo, separadas por el espacio a través del cual se dan los desfiles.
Durante el carnaval de este año, abundaron los motivos futbolísticos e incluso una escuela dedicó todo su programa al astro Zico, quien iba en un carro alegórico bailando. Es de esperarse que para 2015 y, sobre todo, 2016, cambie el tema de lo mundialista a lo olímpico, y que entonces veamos a leyendas del deporte carioca.
Río de Janeiro 2016 ha seguido un patrón idéntico al que presentó Atenas 2004 (y no me refiero a las demoras o incertidumbres): que en la capital griega, el viejo estadio Panathinaikón acogió tanto el tiro con arco como la maratón, tal como ahora lo hace el sambódromo.
En agosto de 2016, no serán las caderas ondulantes ni los cuerpos semidesnudos ni las multitudes en ritmo ni el consumo de alcohol desenfrenado. Será la prueba emblema del programa olímpico, como lo es el maratón, y será una de las disciplinas más antiguas, como lo es la arquería.
Twitter/albertolati