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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

28, noviembre 2014 - 9:36

28 noviembre 2014. Daniel Reyes

El Cantarrecio
ESTE es un capítulo más en la atribulada vida del famosísimo intérprete de nombre Antonio Perales conocido mejor en el ambiente musical como: “El Cantarrecio”
Toño había andado la legua en busca de la veleidosa fama y de la no menos caprichosa fortuna, con cierto éxito hasta hoy.
Estuvo como cantante principal en varios grupos locales de escasa popularidad, aunque en dos de ellos alcanzó cierta notoriedad; uno en la colonia Buenos Aires y otro de más al norte; que le valieron ser llamado a la orquesta de América, como primera voz.
Por fin se le abrían las puertas al “Cantarrecio” para gorgorear en las grandes ligas, de que su voz se escuchara en todos lados y a todas horas; incluso tenía la oportunidad acceder a las grandes bolsas y degustar sus viandas con grasa porcina; dicho mejor: de comer con manteca.
Todos los fans estaban contentos con el arribo del “Canta” sin embargo, en sus primeros seis meses, no pasó mucho, si hubo buenas tocadas, pero faltaba un gran éxito; quedó como a deber.
Sin embargo en la siguiente etapa, arrancó como los grandes; todas las tocadas eran un suceso y aunque existían los inconformes, eran mucho más los contentos; parecía hasta hace una semana que Toño alcanzaría a tocar el cielo con la nariz y llegar a lo más alto de su carrera.
Cabe la aclaración que algunos puristas de la música, le criticaban severamente, asegurando que muchas veces desafinaba y otras tantas perdía el compás, y que en general, le quedaba grande la orquesta.
El miércoles pasado fue anunciado con bombo y platillo un bailongo en el Pedregal, como atracción principal: la orquesta de América con todo y el “Cantarrecio”.
Los boletos se agotaron y rodeados por una atmósfera festiva todos esperaban ver lo mejor que pudiera dar Toño.
El inicio fue movido y cadencioso; a la mitad del espectáculo, todos esperaban que llegaran las movidas, el “Cantarrecio”, como que se hacía del rogar y no aceleraba el ambiente, parecía por un momento que el espíritu de esos críticos que afirmaban que le fallaba el ritmo, se apoderaba del escenario y el “Canta” de repente desentonó notoriamente, desubicando a su orquesta y desencantando a los que le miraban.
Quiso cantar un bolero y le salió como rock; quiso interpretar una ranchera y terminó tarareando tango.
Con la duda en el viento, ya se anuncian por las calles una nueva presentación, con la venia de Santa Úrsula, el próximo sábado por la tarde se espera que toño llegue al coloso (lugar de sus éxitos) armado con una pinza gigante, y una lupa del mismo tamaño, nomás para que se saque la espina.
De otro modo le pueden aplicar una llave y no precisamente de sol.

Cierro con una obra titulada “La voz”
America es un grande,
Y de “Moha” está al acecho,
Si no le hierve la sangre,
Nomás no dará el do de pecho.

Y si no, quéjense a la FIFA
Twitter: @pollodetlalpan