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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

Itzel Ubiarco

27, noviembre 2014 - 9:22

27 noviembre 2014. Alberto Lati

Mientras que los brasileños se quejan de las mascotas seleccionadas para Río de Janeiro 2016 e incluso algunos señalan plagio con relación a una caricatura que ya existía (acusación que me parece exagerada), una muy buena noticia en torno a los juegos multideportivos que se inaugurarán en poco más de año y medio: la confirmación de que Río 2016 contará con el soporte de dos satélites adicionales.
Evidentemente, eso sí es indispensable para poder enlazar de forma eficiente las distintas instalaciones en las que se estarán efectuando las pruebas olímpicas. La dimensión de este evento ha crecido de tal forma que la exigencia en ese sentido es máxima: que la red de fibra óptica resulte suficiente tanto como la funcionalidad en los servicios de telefonía-internet pero, sobre todo, en las vías para enviar y recibir imágenes por cada televisora.
Los Olímpicos son mucho más complicados en términos de logística que el Mundial de futbol. De hecho, no es exagerada la postura del Comité Olímpico Internacional al insistir (en detrimento de FIFA) que ellos organizan más de cuarenta mundiales de deportes distintos de forma simultánea y en la misma ciudad: traslados, alojamientos, alimentaciones, sedes de entrenamiento, perímetros de seguridad en torno a demasiados puntos, televisiones…, y todo ha de quedar conectado en algún punto.
Los próximos Olímpicos contarán con un centro de control en Río y otro suplementario en Sao Paulo. Esos dos satélites adicionales tendrían que optimizar operaciones que ya en la reciente Copa del Mundo no fluyeron con tanta eficacia.
Por ello digo que no pasa tanto si las encuestas brasileñas protestan por la elección de esas dos mascotas, si les parece inentendible, si no les gustan los dos diseños elegidos (posición que yo comparto)… Muchísimo más relevante es esta noticia que ha pasado casi desapercibida. Relevante y urgente, aunque menos mediática que las dos botargas de nombre aún desconocido y críticas incesantes.
Twitter/albertolati