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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

ESTO

27, febrero 2015 - 10:40

27 febrero 2015. Daniel Reyes

CUCHILLITO DE PALO
COMO si nos hiciera falta en estos convulsos momentos sociales y deportivos se apareció Efraín Herrera González (a) “El Cuchillo” para sugerir que en los tiempos que él galopaba en las praderas de la ilusión fue testigo de algunos chanchullos, tongos o componendas en el balompié mexica.
Todo comenzó porque en la madre patria, allá en el anciano continente, les dio por investigar algunos encuentros que olían mal, en esas pesquisas apareció el nombre de Javier Aguirre Onaindia en ambos casos; de inmediato, luego del primer señalamiento, los ojitos de ojal le dieron las gracias de la selección japonesa; y ahora sin compromiso, será citado a dar su versión de los penosos acontecimientos.
Ante tales sucesos, seguramente emocionado por el momento, apareció entre los reflectores el popular “Cuchillo” para enchilar su gorda y relatar algunos casos de “arreglos” de los que, según apunta, fue testigo (escribirían en un acta) y/o partícipe.
En este preciso momento cabe la aclaración de que Efraín nunca jamás se distinguió por ser frío, ecuánime y calculador; de hecho, quien lo vio jugar seguro lo recuerda como una centella sin control, que lo mismo despojaba al oponente de la pelota que le daba un guadañazo gigante o simplemente se pasaba de largo en la carrera; eso sí, en ningún momento se detenía, parecía siempre que traía sobrecarga en la pila o al chamuco adentro.
Hace no muchas lunas tuve la oportunidad de verle por las calles de la colonia Doctores, concretamente en Chapultepec, y haga usted de cuenta que era el mismo lateral de hace dos décadas, nada más que ahora ataviado con un traje de chambelán de barrio; eso sí, como dicen en el barrio: “Iba como perro de la calle: rápido a ningún lado” (antes que las pías conciencias se desgarren las vestimentas aclaro que yo amo a los perritos).
Herrera González siempre vivió, en su carrera de futbolista, como ave de las tempestades, siempre que había una cámara húngara (saludos a mi hermano Enrique Bermúdez) era de los primeros en reportarse y a la hora de hacer justicia también levantaba el puño primero; incluso en aquellos días (cuentan los escritos) que se vio envuelto en un hecho delictivo y fue señalado como principal sospechoso en el extravío de una joyas.
El caso es que el cuchillo relató que alguna vez le ofrecieron dinero por ganar, que incluso el “Capitán Furia” Alfredo Tena le dijo que tomará la lana (hasta donde entiendo, cobrar por ganar no es delito), sin embargo, refirió también que cuando militaba para los del paradero se enfrentaron a la jaiba brava y que fue muy curioso el encuentro, pues le habían dado lana a un compañero por no ganar; pero se enteró de que, igualmente a un rival, le mojaron la mano para que perdiera.
Como buen capo se ahorró los nombres.
Ahora sí que como diría mi abuelo: “Eres cuchillito de palo, no cortas pero como tiznas”.
Cierro con una obra titulada “Trompo a la uña”
El “cuchillo” no cortó
porque le faltó valor,
pero lo que nos contó
es un cuento de terror.

Y si no, quéjense a la FIFA.
Twitter: @pollodetlalpan