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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

26, septiembre 2014 - 8:38

26 septiembre 2014. Daniel Reyes

Colmillito
TENGO un amigo, recalcitrante americanista, que siempre que se refiere a su equipo dice: “El mejor equipo del mundo”; y cuando la escuadra amarilla pierde o se ve envuelto en alguna bronca comenta: “solo las Águilas los llenan”.
Y tal parece que así es, porque ahora Pedrito Caixinha, el forcado español que la vino a hacer de tos a la industriosa y progresista Comarca lagunera, levanta la voz para quejarse del irrestricto apoyo, que según él recibe de los nazarenos el equipo de Coapa.
Incluso, haciéndole al policía chino viejo (misterioso y conejo) se dio a la tarea de recopilar en una servilleta, (llena de mole) las ocasiones en que los jueces le han echado la manopla al “ame”; muy seriecito, leyó una a una las oportunidades en que sacaron ventaja gracias al árbitro.
Dicen que en la guerra y en el amor todo se vale y, como el balompié es puro amor, Pedrito trata de sacar alguna ventaja; utilizando un viejo ardid; meterle presión a la comisión de arbitraje y concretamente a Quique Santander, juez en turno.
En la historia futbolera este recurso ha sido utilizado cientos de veces por otro tanto de estrategas, incluso algunos de esos directores técnicos han llegado a extremos increíbles; figuras que no se anduvieron con recaditos y que hicieron de sus actitudes unas verdaderas tragedias para los nazarenos; como olvidar aquel día (o días) en que don Nacho Trelles, iba y venía en la banca de la Cruz Azul, el rival los estaba paseando bien y bonito y el viejo zorro no sabía cómo ponerlos en paz; le reclamaba al árbitro, gritaba a sus jugadores y nada; de súbito se le prendió el foco, y como en aquellos días se ponían dos balones en un banderín que estaba en la media cancha entre las bancas, tomó uno de ellos y lo lanzó al campo; le gritó al juez que habían dos balones y entre peras y manzanas, se metió al campo y detuvo el juego; nadie sabía qué estaba ocurriendo; el entrenador rival reclamaba, los jugadores se arremolinaron rodeando al árbitro y a don Ignacio; total que el juego se detuvo y el ritmo se perdió.
En otra famosísima ocasión en un Puebla contra América; la Franja iba ganando dos a uno; los entonces “cremas” le estaban apedreando el rancho a la Franja, don Nacho no sabía qué hacer, lo único que deseaba era no perder el juego, por lo que tomó una drástica, pero efectiva decisión; meterse a la cancha y ponerse en huelga contra el nazareno, al que acusaba de hacer las cosas muy mal.
15 minutos después y al ver que Trelles no se salía del campo, Arturo Yamasaky dio por terminado el juego.
Ignacio Trelles se había salido con la suya.
La federación repitió el juego, y el Puebla, ya sin esa presión volvió a ganar ahora tres a dos.
Por eso ahora que “Caipirinha” intenta poner nerviosos a los de negro; resulta de párvulo la estratagema; y si hablamos de zorros apenas le están saliendo los dientitos.

Cierro con una obra titulada “Dientes de leche”
Con esas pruebas de “corrupción”,
Que plasmo orgulloso en una hoja,
Caixinha hace el papelón,
Y no presionan ni a una monja.

Y si no, quéjense a la FIFA
Twitter: @pollodetlalpan