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El Pollo de Tlalpán. Daniel Reyes

Itzel Ubiarco

25, noviembre 2014 - 9:34

25 noviembre 2014. Daniel Reyes

PREOCUPACIÓN
COMO cada año por estas fechas, hablé con el Jacko para convencerle de ir de buena gana al doctor; le tocaban las vacunas correspondientes.
El Jacko es un san bernardo gigante, que como máxima cualidad tiene la de hacer su sagrada voluntad.
Cuando llegamos al consultorio yo tenía la intención de solicitar el servicio completo, lavado, aspirado, hojalateado y vacunado; sin embargo, el can comenzó a hacerla de emoción para ingresar. Tal y como lo hubiera hecho Gabino Barrera (que no entendía razones), se negaba a entrar; dejó caer sus ochenta kilitos en la banqueta y esperó a ver quién era el guapo que lo iba a hacer cambiar de opinión.
La verdad es que no me hubiera importado su berrinche, sin embargo, teníamos que regresar a la casa a la brevedad para ver el sorteo de la Copa América; por lo que la escenita me estaba poniendo nervioso; decidí (contra mis principios y voluntad) intentar sobornarlo: con unas papas fritas traté de hacerle cambiar de opinión; el muy canijo, que seguramente me conoce muy bien, me ignoró tranquilamente.
Al ver que mis intentos eran infructuosos,  me hinqué frente a él y con las palabras más tiernas y amorosas que sé traté de convencerle; no funcionó.
Desde dentro me observaba Danny, un encantador de perros que seguramente estaba intrigado porque yo llevaba 30 minutos y no podía entrar.
Salió (el Danny) con un juguete, haga usted de cuenta una flauta, de plástico maleable, que al apretarla hacía un chirrido; se acercó al Jacko, hizo que sonara el juguete y el perro se levantó feliz moviendo la cola, como queriendo jugar; Danny me quitó la correa; nomás me dijo: “Déjamelo” y lo metió al consultorio; el perro, feliz a su lado.
Miré entonces el reloj y me di cuenta que en escasos minutos comenzaría el sorteo y no me daría tiempo llegar al hogar para ver quiénes serían los rivales de México.
Puse cara de perrito chihuahueño, esa que levanta las cejas con un dolor explícito inimaginable, para que el Danny se apiadara de mí y pusiera en su tele el sorteo.
Buena onda como es, sintonizó audio y video en directo con Viña del Mar para conocer la suerte de la Selección.
Nos soplamos una ceremonia pastosa de presentaciones lentísimas; hasta que llegó la hora de los “bombos”.
Luego de las tatemas serie, México salió primero en el grupo del anfitrión; se completó con Ecuador y Bolivia.
Entonces, los tres nos quedamos helados, el Jacko, Danny y su servilleta cruzábamos miradas ansiosas; sabíamos que el Tricolor juega bien contra los buenos y no muy bien contra los malos; y no es que Chile, Ecuador y Bolivia no sean lo que se conoce como potencias; pero poniéndonos a ese nivel, la calificación estaría color de hormiga.
Tratamos de animarnos y nos acordamos del comercial donde el “Piojito” se emociona con los “parachicos” de Chiapas y se agita como loco.
Nos reímos apenados.

Cierro con una obra titulada “Vamos por otro intento”.
Si México quiere ganar,
para nadie es un invento,
no se debe mimetizar.

Y si no, quéjense a la FIFA
Twitter: @pollodetlalpan