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Desde tierras mundialistas. Alberto Lati

ESTO

24, marzo 2015 - 10:32

24 marzo 2015. Alberto Lati

RÍO de Janeiro ha descubierto un serio inconveniente que podría obstaculizar su manera de proyectarse ante el mundo durante los Olímpicos del próximo año: que los Juegos serán en el momento cumbre de las campañas políticas, lo que inevitablemente derivaría en una ciudad saturada de publicidad de los diferentes candidatos.
De ninguna forma es lo ideal. Resultan grandes los esfuerzos de cada Comité Organizador para mostrar a la urbe sede lo más radiante y pulcra posible; inclusive se prohíbe la presencia de marcas competidoras de los patrocinadores oficiales en perímetros aledaños a los escenarios de competencia. No obstante, esto sería mucho peor que la denominada publicidad-emboscada, que busca métodos para lucrar con un evento al que no se le paga. Nombres de posibles diputados, propuestas de eventuales alcaldes, promesas de aspirantes a gobernadores, colores y eslóganes de cada partido político, en medio de cientos de miles de turistas a los que tiene sin cuidado quién gana y quién vota.
En medio del paquete de medidas que promovió el actual prefecto de Río, Eduardo Paes, se incluye tratar el tema de las campañas en Río, mismas que irán de julio a octubre de 2016 (los Olímpicos son en agosto). También ha planteado situaciones de sobra probadas en ediciones anteriores y ya mencionadas antes, como estipular días feriados para aligerar el tránsito o modificar los horarios de carga/descarga.
Lo de las campañas no es tema fácil. Cualquier partido puede interponer recursos para no perder presencia en las calles a un par de meses de los comicios. Otro punto es que la reglamentación electoral brasileña obligaría a interrumpir ciertos momentos de las transmisiones televisivas para dar pie al bombardeo de “spots” con el que estamos tan familiarizados en México. Se pretende orillar esos anuncios a momentos en los que no haya pruebas olímpicas.
Pedro Paulo, actual funcionario de la prefectura carioca, fue quien realizó tal sugerencia, lo que ha dado pie a cierta polémica. Sucede que el propio Paulo estará postulado y, a diferencia de sus rivales, sí tendrá presencia en medios como consecuencia de su rol en los Olímpicos.
¿Conflicto de intereses? Como quiera que sea, Río de Janeiro sabe que no puede mostrarse atascado de pegatinas y pósteres electorales. El asunto es que logre remediarlo.
Twitter/albertolati